Carcinoma espinocelular facial de alto riesgo

Carcinoma espinocelular facial de alto riesgo

Imagen Carcinoma espinocelular facial de alto riesgo José Luis Rodríguez Díaz Doctor en Medicina. Médico de Familia. Centro de Salud de Santa Amalia. ...

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Imagen Carcinoma espinocelular facial de alto riesgo José Luis Rodríguez Díaz Doctor en Medicina. Médico de Familia. Centro de Salud de Santa Amalia. Badajoz. España. Correo electrónico: [email protected]

Figura 1. Nódulo grande, vegetante, de 2,2 cm de diámetro, en la zona preauricular derecha, con áreas de hiperqueratosis y ulceración. Está indurado y adherido a planos profundos.

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arón de 79 años, hipertenso, de piel clara, con pecas y ojos azules, agricultor de profesión ya jubilado. Acude porque hace 4 meses se notó una lesión facial y preauricular derecha que le ha ido aumentando de forma progresiva. Refiere que es la tercera lesión similar que le ha salido en la cara en los últimos años y siempre se las han tenido que intervenir en dermatología. En la exploración, se observa un nódulo grande, vegetante, de 2,2 cm de diámetro, en la zona preauricular derecha, con áreas de hiperqueratosis y ulceración. Está indurado y adherido a planos profundos (fig. 1). Fue remitido al servicio de dermatología, siendo diagnosticado, tras biopsia, de carcinoma espinocelular (CEC) de alto grado debido a su tamaño. No estaba extendido localmente ni a distancia. Fue intervenido mediante excisión quirúrgica controlada mediante microscopio (cirugía de Mohs) dejando de margen 6 mm de piel sana. El CEC es el segundo tumor cutáneo maligno en frecuencia, siendo incluso más habitual que el basocelular en algu-

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nas localizaciones como las manos1. La proporción estadística entre carcinoma basocelular y CEC es aproximadamente de 4:1. La incidencia del cáncer no melanoma es 18-20 veces mayor que el melanoma maligno. En poblaciones de habitantes blancos de Europa, Estados Unidos, Canadá y Australia, el aumento de incidencia promedio anual fue del 3-8% por año desde 19602. La etiología del CEC es multifactorial, combinándose factores individuales y ambientales. Entre los factores individuales destacan el sexo, el tipo de piel, la edad, la inmunosupresión, procesos inflamatorios crónicos, úlceras y cicatrices. Es más frecuente en varones, de fototipo dermatológico I-II (piel clara, pelo rubio, ojos azules, se queman con facilidad y pigmentan ligeramente) y de edad avanzada. El envejecimiento cronológico de la piel facilita, por sí mismo, la aparición de malignidad3. Factores ambientales: radiación solar, radiaciones térmicas (infrarrojas), otras radiaciones como la exposición terapéutica, exposición crónica al arsénico, exposición ocupacional a hidrocarburos y otros químicos, infecciones virales y determinados síndromes genéticos. La exposición crónica al sol es la causa más importante de los cánceres no melanomas. Más del 80% se localizan en áreas corporales expuestas a la luz solar, como la cabeza, la cara, el cuello, el dorso, las manos, y normalmente sobre queratosis actínicas2. Sobre todo para el CEC, existe relación entre la exposición solar acumulada ocupacional o recreativa durante los 10 años previos al diagnóstico del carcinoma4. Su manifestación clínica típica suele ser un tumor que se presenta como una pápula o un nódulo indurado carnoso con un grado variable de hiperqueratosis y/o ulceración. Al progresar, aumenta de tamaño y se adhiere a estructuras profundas de la piel, invadiendo los canales linfáticos, pudiendo metastatizar con frecuencia en pulmón por vía linfática. El CEC debe diferenciarse, sobre todo, del queratoacantoma, que puede presentar una morfología muy similar pero es de crecimiento más rápido, y también del cáncer basocelular ulcerado. La extirpación quirúrgica de la lesión es el método de elección siempre que el tamaño del tumor y las característi-

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cas del paciente lo permitan. Se prefiere también en las lesiones de gran tamaño cuando se localizan en cuero cabelludo, frente, y zona distal de extremidades, ya que en esos lugares la radionecrosis es frecuente5. La cirugía controlada mediante microscopio, o cirugía de Mohs, es de especial utilidad en el grupo de tumores de alto riesgo, ya que permite la extirpación completa del tumor respetando el máximo de piel sana circundante, y la tasa de recurrencia con esta técnica es muy baja. La radioterapia de primera elección se utiliza en pacientes muy ancianos o cuando existe alguna contraindicación quirúrgica. Es útil, sobre todo, en los párpados, las orejas, la nariz y los labios, localizaciones donde la cirugía convencional puede conllevar secuelas funcionales o cosméticas. El pronóstico de estos tumores es favorable, sobre todo cuando el tratamiento quirúrgico se aplica a tiempo. Si se dejan a su evolución natural, provocan destrucción de tejido local, metástasis en ganglios linfáticos regionales que aparecen de 1 a 3 años después del diagnóstico inicial y afectación de órganos como pulmón. Los CEC de alto riesgo son:

los que tienen un diámetro mayor de 2 cm, un nivel de invasión mayor de 4 mm (índice de Breslow), niveles IV o V de Clark (afectación de dermis reticular o invasión hasta tejido graso), afectación tumoral de los huesos, músculos, nervios, ubicación en oreja, labios, órganos genitales y los que surgen en cicatrices o fístulas o después de aplicar radiaciones ionizantes. Bibliografía 1. Buendía-Eisman A, Muñoz Negro JE, Serrano Ortega S. Epidemiología del cáncer cutáneo no melanoma. Piel. 2002;17:3-6. 2. Diepgen TL, Mahler V. The epidemiology of skin cancer. Br J Dermatol. 2002;146 Suppl 61:1-6. 3. Vitaliano PP, Urbach F. The relative importance of risk factors in nonmelanoma carcinoma. Arch Dermatol. 1980;116:454-6. 4. Gallagher RP, Hill GB, Bajdik CD, Coldman AJ, Fincham S, McLean DI, et al. Sunlight exposure, pigmentation factors, and risk of nonmelanocytic skin cancer. II. Squamous cell carcinoma. Arch Dermatol. 1995:131:164-9. 5. Schwartz RA, Stoll HL Jr. Squamous cell carcinoma. En: Freedberg IM, Eisen AZ, Wolff K, Austen KF, Goldsmith LA, Katz SI, et al, eds. Dermatology in general medicine. Nueva York: Mc GrawHill, 1999; p. 84056.

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