Cistadenoma mucinoso de ovario

Cistadenoma mucinoso de ovario

Coderreo los lectores Sindactilia completa bilateral lángico. Es frecuente la utilización de injertos de piel en la cirugía reparadora4. Sr. Direc...

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Coderreo los lectores Sindactilia completa bilateral

lángico. Es frecuente la utilización de injertos de piel en la cirugía reparadora4.

Sr. Director: La sindactilia consiste en la fusión de dos o más dedos de las manos o de los pies. Afecta aproximadamente a uno de cada 1.000 recién nacidos, con una prevalencia mayor en varones1. Constituye la malformación congénita más frecuente de la mano, y en un 10% de las ocasiones se debe a trastornos hereditarios, generalmente de carácter autosómico dominante, mediados por una falta en la diferenciación de los tejidos durante la embriogénesis. No obstante, y aunque lo habitual es que se presente de forma aislada, en ocasiones forma parte de otros síndromes que cursan con malformaciones faciales y óseas. Esta anomalía puede afectar de forma bilateral tanto a las manos como a los pies, aunque con mayor predominio en las manos. Los dedos tercero y cuarto son los que se unen con mayor frecuencia (50%), seguidos del cuarto y quinto (30%), con una prevalencia menor en el resto de las formas2. Se distinguen varios tipos de sindactilia:

Pablo Franquelo Morales y Eneida del Olmo Carrillo

– Sindactilia simple, en la que únicamente se afectan la piel y los tejidos blandos, que une los dedos mediante la formación de una membrana, y no presenta afectación ósea (fig. 1). – Sindactilia compleja, producida por la fusión de huesos, tendones, nervios y vasos sanguíneos. – Sindactilia completa, cuando hay una membrana extendida a lo largo de los dedos que permanecen completamente fusionados. – Sindactilia incompleta, si la membrana interdigital afecta únicamente a una porción de los dedos, sin disponerse a lo largo de toda su extensión3. Respecto al tratamiento, es importante realizar una corrección del defecto en edades tempranas, de forma que permita el correcto funcionamiento y desarrollo de la mano. Actualmente se dispone de diversas técnicas quirúrgicas para corregir la sindactilia, que emplean en general, un colgajo local para sustituir el espacio interfa-

Figura 1. Sindactilia simple completa bilateral.

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Servicio de Urgencias. Hospital Virgen de la Luz. Cuenca. España.

Bibliografía 1. Segura-Castillo JL, Villaran-Muñoz B, Vergara-Calleros R, GonzálezOjeda A. Clinical experience using the dorsal reverse metacarpal flap for the treatment of congenital syndactyly: report of four cases. Tech Hand Up Extrem Surg. 2003;7:164-7. 2. De Smet L; IFSSH. International Federation for Societies for Surgery of the Hand JSSH. Japanese Society for Surgery of the Hand. Classification for congenital anomalies of the hand: the IFSSH classification and the JSSH modification. Genet Couns. 2002;13:331-8. 3. López Gutiérrez JC, Lovic A, Ros Z, Carbonell I, Leal N, Díaz M, et al. Complex and complicated syndactylia. Review and treatment progress. Cir Pediatr. 2000;13:11-3. 4. Manske PR. Longitudinal failure of upper-limb formation. J Bone Joint Surg Am. 1996;78:1600-23.

Cistadenoma mucinoso de ovario Sr. Director: Presentamos el caso de una mujer de 45 años de edad, con los siguientes antecedentes: sin alergias alimentarias ni medicamentosas conocidas; ulcus gástrico por ingesta de ácido acetilsalicílico, con hemorragia digestiva baja 6 años antes; bebedora moderada (80 g/ semana); fumadora de 20 cigarrillos/día; menarquia a los 14 años; fórmula menstrual (FM) 4/24. G1 A0 P1 (IVE hace 10 años); toma de anticoncepción oral desde los 20 hasta los 40 años; FUR: inicio 9 días antes de acudir a la consulta; última revisión ginecológica realizada 5 años antes. Acude al servicio de urgencias de nuestro centro de salud, porque desde hace una hora y media presenta dolor abdominal en los flancos, intermitente, que mejora en sedestación, nota “como movimientos” dentro del abdomen. Refiere que, desde hace 9-12 meses, ha observado un aumento progresivo del diámetro abdominal, con sensación de distensión y aumento de peso no cuantificado, sin náuseas ni vómitos. No ha presentado alteración del hábito intestinal ni de las características de las heces, síndrome miccional o alteraciones menstruales en los últimos meses. En la exploración física presenta una presión arterial de 120/70 mmHg y buen estado general; en la auscultación pulmonar, ruidos respiratorios conservados; en la auscultacion cardíaca, un pulso rítmico, sin soplos. El abdomen tiene un aspecto gestacional y globuloso; se palpa una gran masa abdominal, desde el hipogastrio hasta la región subxifoidea, sin megalias ni soplos, con ruidos intestinales disminuidos, y no es doloroso en el momento de la palpación. No presenta signos de ascitis. El diámetro abdominal es de 105 cm. Las extremidades inferiores no presentan edemas. En las exploraciones complementarias, el test de gestación es negativo y el análisis de orina, normal.

Correo de los lectores

Se remitió a la paciente al servicio de urgencias del hospital de referencia, con la sospecha de tumoración digestiva, ovárica o uterina. Allí se le realizó una ecografía de abdomen, en la que se observó una gran tumoración abdominal sólido-líquida con numerosas tabicaciones en su interior (fig. 1). Se solicitaron análisis con marcadores tumorales CA 125, CA 19.9, beta-HCG, CEA y alfafetoproteína, que fueron todos negativos. Se ingresó a la paciente para una intervención quirúrgica, y se le realizó una laparotomía media supra/infraumbilical. Se observaba macroscópicamente una gran tumoración que ocupaba todo el abdomen, de 30 cm de diámetro. Se procedió a realizar una histerectomía con doble anexectomía, una apendicectomía y una omentectomía. El análisis de anatomía patológica mostró epiplón y apéndice sin hallazgos relevantes y un ovario izquierdo con cistadenoma mucinoso. La paciente fue dada de alta a los pocos días de la intervención, con buena evolución postoperatoria. Su diámetro abdominal actual es de 93 cm. En los servicios de urgencias de los centros de salud se dispone de pruebas diagnósticas limitadas, por lo que adquiere mayor importancia la correcta anamnesis y la exploración. Toda exploración abdominal debe incluir la región pelviana, que es especialmente importante en las mujeres, en quienes la localización pelviana de una masa orienta sobre un posible origen obstétrico-ginecológico1. Más del 80% de las tumoraciones pelvianas son de origen ginecológico2. Las masas anexiales son la cuarta causa de ingreso hospitalario; aparecen, sobre todo, en la edad reproductiva (20-45 años)3. En su mayor parte son asintomáticas o cursan con síntomas inespecíficos, hasta que aumentan de tamaño o afectan a órganos vecinos. Los tumores más grandes sobrepasan la pelvis verdadera y pueden ocasionar un agrandamiento del abdomen4. En el estudio de las masas de origen ovárico, la ecografía es el método diagnóstico de elección y proporciona la siguiente información2: – Naturaleza de la tumoración: diferencia las quísticas de las sólidas. – Tamaño y forma: se miden los diámetros. – Existencia o no de ascitis. – Malignidad de la tumoración. El aspecto ecográfico del cistadenoma mucinoso suele ser fundamentalmente quístico, con escaso componente sólido y, a veces, multilocular con tabiques finos3. Los marcadores tumorales se utilizan para el diagnóstico y el control del tratamiento de los tumores ováricos. El más utilizado es el CA 125, que se encuentra en más del 80% de las mujeres con cáncer de ovario seroso o endometrioide. En el cistadenoma mucinoso ovárico suele ser negativo2,5. Dada la situación de los anejos, es importante plantear un diagnóstico diferencial, ya que hay numerosas enfermedades de las estructuras vecinas que pueden parecer una masa anexial3: – Embarazo ectópico. – Mioma uterino. Cáncer de endometrio. – Cáncer intestinal. Absceso retroperitoneal. Síndrome adherencial posquirúrgico. – Procesos tubáricos: anexitis, abscesos tuboováricos, hidrosalpinx, tumor de trompa, quiste de paraovario. El enfoque terapéutico debe basarse en la edad de la paciente, los criterios ecográficos de benignidad o malignidad y en el tamaño

Figura 1. Ecografía abdominal: masa localizada en el anejo izquierdo, mixta, con predominio del componente quístico.

de la lesión3. En pacientes premenopáusicas y posmenopáusicas se realiza una histerectomía total con salpingooferectomía bilateral. En este caso, se realiza también una apendicectomía y una omentectomía porque la tumoración está adherida a dichas estructuras. En resumen, durante la edad reproductiva la mayoría de las masas ováricas son benignas y de apariencia quística: cistadenomas serosos y mucinosos3. La ecografía abdominal es el método diagnóstico de elección y puede orientar sobre la malignidad o benignidad del proceso, aunque el diagnóstico definitivo debe ser siempre anatomopatológico. La aparición de una masa anexial en mujeres premenárquicas y menopáusicas debe ser objeto de un estudio inmediato3.

Nuria Carnero Naharroa, Antonio Blázquez Puertaa, Pedro Beigveder Monteroa y Natalia Almendros Vílchezb aMédico

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Centro de Salud Arroyo de la Miel. Distrito Sanitario Costa del Sol. Málaga. bMédico Residente de Medicina Familiar y Comunitaria. Unidad Docente de Medicina Familiar y Comunitaria de Málaga. Centro de Salud Arroyo de la Miel. Málaga. España.

Bibliografía 1. Cacho-Acosta G, Iborra Herrera J, Calleja Panero JL, Albillos Martínez A. Protocolo diagnóstico ante una masa abdominal palpable. Medicine. 1996;7:619-20. 2. De la Fuente Pérez P. Protocolo diagnóstico de las tumoraciones pélvicas. Medicine. 1999;128:6067-9. 3. Rodríguez Oliver A, Pérez Herrezuelo I, Fernández Parra J. Conducta ante una masa anexial. VIII Curso de actualización en Obstetricia y Ginecología. Hospital Virgen de las Nieves. 2004. Disponible en: http:// www.hvn.es/servicios_asistenciales/ginecología/documentos 4. Martínez Salmeon J, Escribano Tórtola JJ. Patología orgánica del ovario. En: Manual de la adolescencia. Aspectos básicos y clínicos. Zaragoza: Sociedad Española de Contracepción. Grupo de Trabajo sobre Salud Reproductiva; 2001. p. 359-93. 5. Martín Suárez A, Alonso Díaz L, Ordiz Álvarez I, Vázquez J, Vizoso Piñeiro F. Utilidad clínica de los marcadores tumorales séricos. FMC. 2003;32:227-39.

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