Delirio inducido por azitromicina en un anciano

Delirio inducido por azitromicina en un anciano

CARTAS AL EDITOR observacionales longitudinales. En Europa, por ejemplo, los organismos que realizan la monitorización del VIH en la región francesa ...

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CARTAS AL EDITOR

observacionales longitudinales. En Europa, por ejemplo, los organismos que realizan la monitorización del VIH en la región francesa de Aquitania y en el conjunto de los Países Bajos participan técnica y financieramente en las cohortes Aquitania y Athena, respectivamente6,7. El PISCIS, conjuntamente con estas y otras cohortes similares, participa en la red internacional ART-Cohort Collaboration y en la colaboración entre cohortes europeas COHERE8. Por todo ello, creemos que los objetivos de Vall-Mayans al plantear dudas y extrapolaciones sobre la seguridad de los sistemas de información de las administraciones sanitarias y centros hospitalarios nada tienen que ver con el necesario debate sobre el equilibrio entre la protección del derecho a la intimidad y la utilización de información con fines de investigación o de salud pública. Hay un marco legal que regula la gestión de la información de carácter personal y existe el compromiso por parte de todos los profesionales de la salud de preservar la confidencialidad de los pacientes y de la información, y eso atañe tanto a los clínicos como a los técnicos de las administraciones. El debate, para que sirva de algo, sólo puede hacerse de forma constructiva y exigiendo, además, que la información se utilice de forma efectiva. En Cataluña se consensuó la implementación de un sistema de información sobre la infección por el VIH y gracias a ello hoy conocemos, por ejemplo, la magnitud de la adquisición del VIH por vía heterosexual y que casi la mitad de los pacientes se diagnostican tarde. Ello ha servido para adaptar los mensajes de prevención y potenciar la promoción de la prueba de detección9. Estamos convencidos de que la cohorte PISCIS ha contribuido y contribuirá a mejorar la práctica clínica respecto a la infección por el VIH en nuestro medio10. A nuestro entender, estos aspectos, y no otros intereses, son los que deben orientar el debate científico.

Jordi Casabona a, Àngels Jaén a, Josep M. Miró b y Daniel Podzamczer c, por el Comité Ejecutivo del PISCIS a

CEESCAT. Departament de Salut. Generalitat de Catalunya. Barcelona. b Servei de Malalties Infeccioses. Hospital Clínic. Barcelona. c Servei de Malalties Infeccioses. Hospital de Bellvitge. L’Hospitalet de Llobregat. Barcelona. España.

1. Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal. BOE n.o 298/1999, de 14 de diciembre de 1999. p. 43088-99. 2. Llei 5/2002, de 19 d’abril, de l’Agència Catalana de Protecció de Dades. DOGC n.o. 3625, de 29 de abril de 2002. p. 7351-4. 3. Regidor E, De la Fuente L, De Mateo S. Restricción al uso de datos personales en la práctica y en la investigación sanitarias: a propósito de una sentencia sobre el registro de infecciones por el virus de la inmunodeficiencia humana. Med Clin (Barc). 2004;123:626-6. 4. Carta de la Sociedad Española de Epidemiología sobre la sentencia de la Sala de lo Contencioso Administrativo de la Audiencia Nacional anulando la Orden del Ministerio de Sanidad por la que se crea el Sistema Estatal de Notificación sobre nuevas Invecciones por el VIH (SINIVIH). SEE Nota. 2004;(32):6-7. 5. Decret 445/2004, de 30 de novembre, pel qual es modifica el Decret 395/1996, de 12 de desembre, pel qual s’estableixen els procediments de notificació de les malalties de declaració obligatòria i brots epidèmics al Departament de Salut. DOGC n.o. 4273, de 1 de diciembre de 2004. p. 24482-3. 6. Groupe d’Epidémiologie Clinique du SIDA en Aquitaine (GECSA). Centre d’Information et de Soins de l’Immunodéficience Humaine (CISIH) de Bordeaux. Cohorte Aquitaine. Système d’in-

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formation GECSA. DMI2. Bordeaux: Centre Hospitalier Universitaire de Bordeaux-Université Victor Segalen Bordeaux 2; diciembre de 2004 [Unité INSERM n.° 593]. Gras L, Van Sighem A, Van Valkengoed IGM, Zaheri S, De Wolf F. Monitoring of human immunodeficiency virus (HIV) infection in the Netherlands: report 2004. Amsterdam: Stichting HIV Monitoring; 2004. Egger M, May M, Chêne G, Phillips AN, Ledergerber B, Dabis F, et al. ART Cohort Collaboration. Prognosis of HIV-1-infected patients starting highly active antiretroviral therapy: a collaborative analysis of prospective studies. Lancet. 2002;360:119-29. VIH-SIDA. No posis a prova la teva vida. Pren el control: fes-te la prova! [tríptico]. Barcelona: Departament de Salut. Generalitat de Catalunya; 2004. Esteve A, Montoliu A, Jaén A, Miró JM, Tural C, Podzamczer D, et al; Grupo de estudio PISCIS. Cuándo iniciar tratamiento antirretroviral de gran actividad (TARGA). Aplicación de métodos que ajustan por el leadtime en la cohorte PISCIS [póster Nd355]. Actas de XXIII Reunión Científica Anual de la Sociedad Española de Epidemiología; 2005, del 1 al 5 de noviembre; Las Palmas de Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria: Sociedad Española de Epidemiología; 2005.

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Delirio inducido por azitromicina en un anciano Sr. Editor: El delirio es un trastorno psiquiátrico frecuente y serio entre los ancianos. Por lo general, su presencia está ocasionada por una intoxicación por fármacos, y en especial por los que presentan actividad anticolinérgica1. Sin embargo, raramente se ha relacionado con la administración de antibióticos, en concreto la azitromicina, hasta la actualidad se ha descrito sólo 4 casos (PubMed 1970-2004; palabras clave de búsqueda: «azithromycin» y «delirium»). Se describe a continuación un nuevo caso que se compara con los descritos en la bibliografía. Varón de 81 años que ingresó por pérdida de atención, alteración del sueño, confusión mental fluctuante y alucinaciones visuales en las últimas 48 h. Cinco días antes, se le había diagnosticado de una bronquitis aguda tras presentar febrícula y tos, y había iniciado tratamiento con azitromicina a dosis de 250 mg/día. Entre sus antecedentes patológicos destacaba dislipemia, hernia de hiato y una depresión endógena, por lo que seguía tratamiento con atorvastatina, omeprazol, fluoxetina y lormetazepam, sin que ninguno de ellos se hubiese prescrito recientemente. No tenía hábitos tóxicos. El paciente se mostraba desorientado en tiempo y espacio, presentaba un lenguaje ilógico y tenía alucinaciones visuales en forma de zoopsias, pero no presentaba síntomas respiratorios. La exploración física y las constantes vitales eran normales. Una hematometría y una bioquímica sanguínea que comprendía un ionograma, pruebas de función renal y hepática, y gasometría arterial, además de un sedimento de orina, fueron normales. La radiografía de tórax fue normal y una tomografía computarizada craneal mostró una atrofia cerebral. Con la sospecha de delirio del anciano inducido por azitromicina, se retiró dicho fármaco, aunque no los que tomaba asiduamente. La desorientación se resolvió en 24 h y las alucinaciones desaparecieron a los 3 días. Tras 3 meses de seguimiento, el paciente se encuentra asintomático.

La azitromicina es un macrólido azálido, fundamentalmente bacteriostático, que se distingue de los otros macrólidos por la incorporación de un radical metilo con un átomo de nitrógeno en la posición 9 del anillo lactónico2. Por lo general, su utilización está indicada en las pautas de tratamiento empírico de infecciones respira-

torias, adquiridas en la comunidad, en las que neumococo, Streptococcus pyogenes o Staphylococcus aureus son los microorganismos causales más frecuentes. No obstante, en los últimos años se ha observado un efecto antiinflamatorio que es independiente de su actividad antimicrobiana, lo que lo convierte en un fármaco atractivo en el tratamiento y el control de enfermedades pulmonares crónicas3. Entre sus efectos secundarios más frecuentes destacan los gastrointestinales, debidos en parte a su actividad procinética. También se han descrito otros menos frecuentes, como la hepatotoxicidad y ototoxicidad4, alargamientos del intervalo QT y, en el 1% de los pacientes, la afectación del sistema nervioso central en forma de mareo, vértigo, somnolencia, cefalea, ansiedad, parestesias y convulsiones5. Sin embargo, el delirio, aunque es conocida su aparición tras la administración de otros macrólidos como la claritromicina y la eritromicina6, es un raro efecto secundario de la azitromicina del que se han publicado pocos casos hasta el momento5,7. El motivo para tal efecto se desconoce, ya que estos antibióticos se difunden escasamente a través de las meninges en ausencia de inflamación (concentración en el líquido cefalorraquídeo inferior al 10% de la sérica)8. Como en nuestro paciente, todos los pacientes presentaron un estado confusional, alucinaciones visuales y/o auditivas, y desorientación transcurridas 48-72 h desde el inicio del fármaco. La resolución de los síntomas es completa a las 72 h de su retirada, a diferencia de otros macrólidos como la claritromicina, con la que se produce en un día. Posiblemente su prolongada vida media (68 h), determinada por su gran penetración tisular9, y las elevadas concentraciones plasmáticas (> 30-50%) que se alcanzan en los pacientes ancianos respecto de los jóvenes justifican este hecho. En definitiva, a la vista de lo observado, se puede decir que el reconocimiento temprano del delirio asociado a fármacos en los pacientes ingresados es de vital importancia si se quieren evitar tiempos de hospitalización prolongados o la realización de tratamientos y técnicas diagnósticas innecesarias.

Ana Belén Madroñeroa, Alfredo Jover-Sáenza,b, José Manuel Porcel-Péreza y Fernando Barcenilla-Gaiteb a Servicio de Medicina Interna. Hospital Universitario Arnau de Vilanova. Lleida. Unidad Funcional para el Control de la Infección Nosocomial. Hospital Universitario Arnau de Vilanova. Lleida. España.

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1. Moore AR, O’Keeffe ST. Drug-induced cognitive impairment in the elderly. Drugs Aging. 1999;15:15-28. 2. Zhanel G, Dueck M, Hoban DJ, Vercaigne LV, Embil JM, Gin AS, et al. Review of macrolides and ketolides. Drugs. 2001;61:443-98. 3. Amsden GM. Anti-inflammatory effects of macrolides–an underappreciated benefit in the treatment of community-acquired respiratory tract infections and chronic inflammatory pulmonary conditions? J Antimicrob Chemother. 2005;55:10-21. 4. Wallace MR, Miller LK, Nguyen MT, Shields AR. Otoxicity with azithromycin. Lancet. 1994;343:241. 5. Cone LA, Padilla L, Potts BE. Delirium in the elderly resulting from azithromycin therapy. Surg Neurol. 2003;59:509-11. 6. Mermelstein HT. Clarithromycin-induced delirium in a general hospital. Psychosomatics. 1998;39:540-2. 7. Sirois F. Delirium associated with azithromycin administration. Can J Psychiatry. 2002;47:585-6. 8. Carbon C. Pharmacodynamics of macrolides, azalides and streptogramine: effect on extracellular pathogens. Clin Infect Dis. 1998;27:28-32. 9. Carbon C. Clinical relevance on intracellular and extracellular concentrations of macrolides. Infection. 1995;23 Suppl 1:10-4.

Med Clin (Barc). 2006;126(11):437-9

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