ECG: taquicardia ventricular monomórfica sostenida

ECG: taquicardia ventricular monomórfica sostenida

Imagen ECG: taquicardia ventricular monomórfica sostenida R. Serrat Serradell Servicio de Cardiología. Hospital del Mar. Barcelona. Paciente de 83 añ...

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Imagen ECG: taquicardia ventricular monomórfica sostenida R. Serrat Serradell Servicio de Cardiología. Hospital del Mar. Barcelona.

Paciente de 83 años de edad con antecedentes de un infarto de miocardio anteroseptal en 1998. Desde el infarto no había presentado dolores torácicos, palpitaciones ni síncopes. Acudió a urgencias por presentar, desde 2 h antes, dolor torácico opresivo con irradiación a mandíbulas y sensación de palpitaciones. El ECG evidenció una taquicardia regular con QRS ancho (≥ 0,12 s. )

Descripción del ECG El ECG puso de manifiesto una taquicardia regular con QRS ancho a 154 lpm o x’, que obligó a establecer el diagnóstico diferencial entre las diferentes posibilidades de taquicardia regular y QRS ancho, y que son: taquicardia ventricular, cualquier tipo de taquicardia regular de origen supraventricular en un paciente con un bloqueo de rama orgánico (establecido) o funcional (p. ej. frecuencia dependiente ) e incluso con una taquicardia supraventricular reciprocante con conducción antidrómica (utiliza la vía accesoria para la con-

Palabras clave: Taquicardia regular con QRS ancho. Taquicardia ventricular. Taquicardia supraventricular con aberrancia.

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ducción anterógrada) en un paciente portador de un WPW. En realidad, el problema que se establece es diferenciar si se trata de una taquicardia ventricular o de una supraventricular conducida con aberrancia, ya que ello tiene sin duda implicaciones en el manejo clínico y terapeútico Clásicamente se han definido una serie de criterios que sugieren el diagnóstico de taquicardia ventricular: duración del QRS > 0,14 s, presencia de disociación auriculoventricular, eje de QRS en el plano frontal desviado a la izquierda y una serie de criterios morfológicos basados en el análisis de las derivaciones V1 y V6 y, según su aspecto de bloqueo de rama derecha o izquierda, dificiles de retener en la memoria y, por tanto, de aplicar. Los hermanos Brugada et al1 han definido unos criterios ECG que, aplicados de forma escalonada y en el orden indicado, tienen una alta sensibilidad y especificidad para el diagnóstico de taquicardia ventricular. 1. Ausencia de un complejo RS en todas las derivaciones precordiales. 2. Si existe un complejo RS en al menos una derivación precordial, la duración desde el inicio de la onda R hasta el punto más profundo de la onda S es superior a 100 mseg. 3. Presencia de disociación auriculoventricular.

F.A. Alonso López y Z. Gancedo González.– Sistemas de informatización de la prescripción crónica

4. Presencia simultanea en V1-2 y en V6 de los criterios morfológicos clásicos de taquicardia ventricular, es decir, complejos R, qR o Rs en V1-2 y complejos qR, QS o R/S < 1 en V6, según el aspecto de bloqueo de rama derecha o izquierda de la taquicardia. Como se ha indicado, estos criterios se aplican por orden y de forma secuencial. Si se cumple el primero el diagnóstico es de taquicardia ventricular y no hay que analizar los otros criterios. Si no se cumple se pasa al segundo, que en caso de cumplirse establece el diagnóstico de taquicardia ventricular, pero si es negativo se pasa al tercero, y así sucesivamente. Si no se cumple ninguno de los 4 criterios se establece el diagnóstico de taquicardia de origen supraventricular conducida con aberrancia.

Comentario En nuestro caso no se cumple el primer criterio, ya que vemos complejos RS en las derivaciones V2 a V4, pero se cumple el segundo puesto que la duración desde el inicio de la onda R hasta el punto más profundo de la onda S en V2 y V3 es claramente superior a 0,10 s, lo que establece el diagnóstico de taquicardia ventricular. Se practicó estudio electrofisiológico induciéndose la taquicardia clínica, que pudo ser ablacionada con éxito.

Bibliografía 1. Brugada P, Brugada J, Mont L, Andries E. A new approach to the differential diagnosis of a regular tachycardia with a wide QRS complex. Circulation 1991; 84: 1307.

Imagen Trombosis de la vena central de la retina J.L. Alió y Sanz y F. de la Hoz García Instituto Oftalmológico de Alicante.

La trombosis de la vena central retiniana cursa con pérdida de visión generalizada e indolora, generalmente unilateral. Sus causas son aterosclerosis de la arteria central de la retina subyacente (ésta comprime la vena central de la retina en la lámina cribosa); hipertensión arterial; edema de disco óptico; estado de hipercoagulabilidad (policitemia, linfoma, leucemia, etc.); vasculitis (sífilis, lupus eritematoso sistémico); fármacos (anticonceptivos orales, diuréticos), y función plaquetaria anormal.

Los signos clínicos retinianos son: hemorragias retinianas difusas en todos los cuadrantes, venas de la retina de aspecto tortuoso y dilatadas, manchas algodonosas, edema y hemorragias en disco óptico, edema de retina. El diagnóstico diferencial se debe establecer con el síndrome isquémico ocular (enfermedad oclusiva carotídea), retinopatía diabética, papiledema (edema de disco con hemorragias en llama que rodean el disco). Se estudiarán la patología médica sistémica y cardiovascular del paciente. Se llevará a cabo un estudio hematológico y de coagulación y se valorará el tratamiento medicamentoso actual. Se valorará la realización de un estudio ocular mediante angiografía fluoresceínica para descartar neovascularización y tratar mediante láser. Tratamiento: en ambos tipos de trombosis descritos, el tratamiento consistirá en suspender los anticonceptivos orales (si los toma), tratar los trastornos médicos subyacentes, ácido acetilsalicílico, 60-360 mg/día vía oral, vasodilatadores, y fotocoagulación con láser en caso de existir neovascularización ocular. FMC-Formación Médica Continuada en Atención Primaria

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