El corazón y la palabra: diferencias interlingüísticas y sus consecuencias en el ámbito de la salud

El corazón y la palabra: diferencias interlingüísticas y sus consecuencias en el ámbito de la salud

Actualizaciones El corazón y la palabra: diferencias interlingüísticas y sus consecuencias en el ámbito de la salud Berta Crous, Lluïsa Gràcia y Alíci...

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Actualizaciones El corazón y la palabra: diferencias interlingüísticas y sus consecuencias en el ámbito de la salud Berta Crous, Lluïsa Gràcia y Alícia Baltasar Bagué* Grup de Lèxic i Gramàtica. Universitat de Girona. Girona. España. *Correo electrónico: [email protected]

Puntos clave ● Se ha constatado que existen dificultades de comunicación

entre el profesional de la salud y el paciente inmigrante relacionadas con la diversidad lingüística en España. ● Los malentendidos entre el profesional y el paciente

extranjero se dan especialmente cuando este ya conoce más o menos bien la lengua de acogida. ● Cuando la tensión inicial por la incomprensión total se

reduce, se genera una confianza en un falso entendimiento entre los interlocutores que puede llevar a un diagnóstico erróneo.

● El corazón es uno de los órganos con los que el español

relaciona estos estados, pero en otras lenguas habladas en España la relación se da con otros órganos. ● Los ejemplos presentados relacionados con el corazón y con

otros órganos internos son una muestra de las posibles situaciones que se pueden dar tanto en el ámbito de la salud como en muchas otras circunstancias de la vida cotidiana. ● Es importante que los profesionales de la salud sean

conscientes de las diferencias de categorización entre su lengua y la de los pacientes extranjeros.

● Muchos problemas de comunicación están relacionados con

las diferencias de categorización semántica del cuerpo humano. ● Las lenguas relacionan de manera distinta las emociones y

los estados físicos o psíquicos con los órganos del cuerpo humano.

● El sistema sanitario y las facultades de Ciencias de la Salud

deberían ofrecer formación a los profesionales sobre estos aspectos lingüísticos y culturales que pueden llevar a errores en intervenciones sanitarias. ● Para llevar a cabo estos estudios, es imprescindible la

colaboración entre investigadores de distintas disciplinas (antropología, lingüística, enfermería y medicina). Palabras clave: *ONJHSBDJØOt1SPGFTJPOBMFTEFMBTBMVEt$PNVOJDBDJØOBTJTUFODJBMt$PSB[ØO

Introducción Uno de los ámbitos en el que la diversidad lingüística derivada de la inmigración puede tener más repercusión en un territorio es el de la salud. Los profesionales de este ámbito se encuentran con la dificultad de tener que atender a un colectivo con el que pueden no compartir ninguna lengua, cosa que, evidentemente, puede provocar problemas de comunicación y malentendidos con los pacientes. Algunos de estos

problemas están relacionados con diferencias en la manera de conceptualizar, categorizar y denominar la realidad, es decir, con el modo en que la entendemos, la segmentamos y le asignamos una palabra. Este es un trabajo realizado desde la lingüística, pero pensado para los profesionales de la salud, cuyo objetivo es presentar algunos datos que pueden ser útiles en la práctica diaria, especialmente si atienden a personas provenientes de otros países con lenguas y culturas muy distintas. En este FMC. 2016;23(1):9-14

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trabajo nos centraremos en distintos significados de la palabra corazón del español en comparación con otras lenguas de la inmigración como el bereber y el mandinka. Este es un ejemplo que puede extrapolarse a muchas otras situaciones en las que las diferencias lingüísticas entre profesional y paciente, aun cuando haya una lengua mínimamente compartida, generan situaciones de incomprensión que no siempre son percibidas por los interlocutores desde el primer momento. El bereber es una lengua hablada por unos 20 millones de personas en el norte de África (Marruecos, Algeria, Mauritania, Túnez, Libia, Burkina Faso, Níger y Mali) y una de las más habladas en España. El mandinka es una lengua hablada por alrededor de un millón y medio de personas en Gambia, Senegal y Guinea-Bissau, y también es hablada por un número importante de personas en algunas zonas de noreste de España. Para conseguir nuestro objetivo, en primer lugar, delimitaremos el significado de la palabra corazón del español y el de las palabras correspondientes del bereber y del mandinka. En segundo lugar, compararemos la forma de expresar algunas emociones y rasgos de carácter a través de las palabras correspondientes a corazón en español, bereber y mandinka, poniendo especial énfasis en las diferencias que se observan entre estas lenguas. Por último, presentaremos algunas de las repercusiones que pueden tener estas diferencias en el ámbito de la salud. En cuanto a la metodología utilizada, se trata de un estudio descriptivo y comparativo. Se basa, por una parte, en el vaciado de las siguientes fuentes: para el español, el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE)1; para el bereber, los trabajos de Taïfi 19962, Serhoual 20023, El Adak 20064 y Múrcia (en proceso)5, y para el mandinka, los trabajos de Crous 20096 y Creissels 20127. Por otra parte, también se han obtenido datos a partir de entrevistas semiestructuradas realizadas a 14 hablantes nativos de distinta edad y sexo de cada una de las lenguas estudiadas.

El corazón como órgano fisiológico La palabra corazón del español puede tener distintos significados. Como se muestra en la tabla 1, en primer lugar, corazón designa el órgano muscular central y motor del aparato circulatorio, situado en la cavidad torácica. En segundo lugar, también puede referirse a la zona donde se sitúa este órgano, la región del tórax, es decir, se usa la referencia a una parte del tórax, el corazón, para designar toda la zona. Es interesante observar que en catalán, una lengua muy cercana al español, la palabra para corazón, cor, también puede designar la parte superior del abdomen, la zona del epigastrio (por ejemplo, tenir cor agre ‘tener-corazón-agrio’ 10

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TABLA 1. Los diferentes valores de corazón en español Valor literal

‘El corazón le late demasiado rápido’

Región del tórax

‘Lo estreché contra mi corazón’

significa tener ardor de estómago). El hecho de que el corazón y el estómago sean órganos internos contiguos dentro de la zona torácica y epigástrica puede explicar que se use la palabra corazón para designar estados que se sienten en la zona del estómago, como las náuseas o el ardor. Este uso de cor también se daba en la palabra´ kαpdı´ α en la medicina griega, que significaba corazón pero que también podía designar la boca del estómago y, de manera general, el estómago8. A continuación presentaremos algunos ejemplos de diferencias interlingüísticas en la forma de entender y denominar los órganos internos como el corazón, y en los valores atribuidos a este órgano. Para ello, compararemos los datos del español que acabamos de presentar con los del bereber y el mandinka. Hay que tener en cuenta que, junto a los usos que presentaremos, la palabra corazón en español, como en muchas lenguas, tiene otras extensiones de significado que pueden usarse para hacer referencia, por ejemplo, a nociones espaciotemporales, en especial a la parte central de una cosa, la más escondida o la más esencial, como en el corazón de la ciudad/de la manzana/de la noche. En bereber, la palabra que denomina el corazón es ul. El referente de ul coincide, desde un punto de vista fisiológico, con el referente de corazón del español. Como se observa en la tabla 2, por un lado, esta palabra se refiere al órgano principal del aparato circulatorio, y por otro lado, como ya hemos visto que sucede en catalán, ul puede designar zonas contiguas al corazón, en especial la región del epigastrio. En cuanto al mandinka, en la tabla 3 se muestra que existe una palabra, jùsú, que hace referencia al corazón y al hígado. Según Creissels (2012, s.v. jùsú)7, en esta lengua existe otra palabra para referirse al corazón, sùndíŋ, que podría haberse creado por truncación a partir de jusundiŋ, el diminutivo de jùsú. Según este autor, el significado de jùsú es bastante impreciso cuando hace referencia a una parte de la anatomía, y es especialmente relevante por su valor simbólico, semejante al del la palabra coeur (corazón) del francés. Algunos hablantes consultados afirman que cuando se mata

TABLA 2. Los diferentes valores de ul en bereber Valor literal

ul-nns irddu

‘Su corazón late’

corazón-su late ibdd-as wul

‘Se le ha parado el corazón’

parar-a.él-corazón Zona del epigastrio

ul-nns ityrijit corazón-su-se. ha.revuelto

‘Tiene el estómago revuelto’

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TABLA 3. Los diferentes valores de jùsú en mandinka Valor literal

jùsú

Corazón Hígado

Zona del epigastrio

jùsùmáa

TABLA 4. Dualismo en el uso de cabeza y corazón para hacer referencia a las emociones o a las capacidades cognitivas Cerebro: capacidades cognitivas

‘Persona necia o ignorante’

Náusea Corazón: emociones

un buey y sus órganos internos se ponen a la venta, no se distingue entre el corazón y el hígado, que, en este contexto, se denominan de la misma forma y son considerados un solo órgano complejo. Una palabra como jùsùmáa (nàusea), que incluye la raíz jùsú, hace referencia a la sensación de mareo, más bien relacionada con el estómago, como sucedía en el ejemplo del catalán anteriormente citado (cor agre) o en el del bereber (ul-nns ityrijit). El hecho de que en mandinka jùsú denomine tanto el corazón como el hígado se podría relacionar con el uso de jùsùmáa para describir la sensación de náusea, puesto que algunos problemas de hígado pueden provocar este estado.

No tener corazón ‘Ser insensible’

Corazón: capacidades cognitivas

Aprendrer de corazón ‘Aprender de memoria’

Tabla 5. El chino como lengua cardiocéntrica Corazón: emociones

Corazón: capacidades cognitivas

El corazón y la expresión de emociones Las palabras del español, del bereber y del mandinka que acabamos de presentar y que se utilizan para designar el corazón son la base para la expresión de algunas emociones o estados psicológicos, así como de ciertos rasgos de carácter de las personas. A continuación compararemos algunas expresiones en estas 3 lenguas que, de manera metafórica, atribuyen ciertas propiedades al corazón o a otros órganos. En la cultura occidental actual se suele hacer una distinción entre el locus del pensamiento racional o del intelecto (normalmente, la cabeza o el cerebro), y el locus de las emociones o los sentimientos (normalmente, el corazón). Algunos autores hablan del dualismo cerebrocentrismo/cardiocentrismo9. En español, vemos este dualismo en el uso de cabeza y de corazón en expresiones que hacen referencia a la inteligencia o a las emociones, respectivamente, como vemos en los 2 primeros ejemplos de la tabla 4. No obstante, originariamente en español el corazón también era considerado el locus de la memoria y de otras capacidades intelectuales, como se puede apreciar en palabras como recordar, que incluye la raíz cor- de la palabra latina cor, cordis (corazón), o en las expresiones recogidas en la tabla 4. En otras lenguas, por el contrario, no se da este dualismo y tanto las emociones como las actividades mentales se sitúan en un único locus. Así, como se muestra en la tabla 5, el chino es un ejemplo de cardiocentrismo, porque la palabra xı̄n, cuyo sentido básico es corazón, también significa sentimiento e intención, y se usa tanto en expresiones referidas a emociones como en otras relacionadas con las capacidades intelectuales10.

Es un cabeza hueca

- qiè x ın

‘Estar asustado’

corazón-tímido - xın qıng

‘Enamorarse’

derrumbarse-corazón - líng xın ‘Inteligente’ corazón-ágil - sıxın

‘Mente’

corazón-idea

TABLA 6. La palabra corazón como locus de las emociones o rasgos del carácter Tener buen/mal corazón

‘Ser buena/mala persona’

Tener el corazón de piedra

‘Tener el corazón insensible’

Llegar al corazón

‘Emocionar’

Ser todo corazón

‘Ser muy sensible’

Arrancársele el corazón

‘Sufrir’

Por lo que respecta al uso de la palabra corazón como locus de las emociones o rasgos del carácter, se podría hacer una lista muy extensa de ejemplos. En la tabla 6 citamos solo algunos de los más comunes del español. Como en español, en bereber y en mandinka también se pueden expresar atributos o estados del órgano que se considera el principal locus de las emociones. Como veremos, sin embargo, estas características se pueden interpretar de forma muy distinta en función de la lengua y del modelo cultural. Así, observaremos la existencia de diferencias entre las expresiones del español, del bereber y del mandinka a la hora de explicar algunas cualidades con respecto a las emociones y, sobre todo, de atribuirlas al órgano que se considera la sede de las emociones. Lo ejemplificamos con cualidades relacionadas con la consistencia (tabla 7) y la temperatura (tabla 8). Como podemos ver en la tabla 7, por lo que respecta a la consistencia, se puede considerar que el corazón es duro o seco o, por el contrario, blando o líquido. En este caso, estas cualidades tienen connotaciones distintas en español o en bereber, y en mandinka. Por un lado, tanto en español como en bereber la blandura se relaciona con valores positivos, y FMC. 2016;23(1):9-14

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Tabla 7. El corazón y las cualidades relacionadas con la consistencia

TABLA 9. Cualidades relacionadas con la temperatura y otras partes del cuerpo en español

Blando Español: ser sensible, compasivo

Frío

Ser calculador

Tener la cabeza fría

Caliente

Estar irritado, “desgastado”

Estar quemado

Bereber: ser sensible, compasivo

Tener el corazón blando Iurury/ilggway wul-nns (bereber) ser.líquido/blando-corazón-su ‘Tener el corazón líquido/blando’

Duro

Español: ser insensible Tener el corazón de piedra Bereber: ser insensible iqs-as wul (bereber)

TABLA 10. Posibles ejemplos problemáticos en caso de traducción literal Mandinka

ser.sólido-corazón-su

corazón/hígadodolor

‘Tiene el corazón sólido’ ul-nns iufr (bereber)

Mandinka

corazón-su-ser.curtido

jùsú jaˇ a (mandinga)

jùsú bó corazón/hígadosalir

‘Tiene el corazón curtido’ Mandinka: ser valiente

jùsú díming

Bereber

iffy-as wul

corazón/hígado-seco/duro

salir-a.él-corazón

‘Tener el corazón seco/duro’

ind.u-d wul-nns

Doler el corazón

Estar furioso

Le sale el corazón

Está furioso

Le ha saltado el Tiene miedo corazón

saltar-corazón-su TABLA 8. El corazón y las cualidades relacionadas con la temperatura Frío

Mandinka: estar calmado

jùsú súmíyáa

Bereber: ser afectuosamente distante

ibarrd wul

Mandinka

corazón/hígado roto Mandinka

hígado/corazón-frío

ser.frío-corazón

Bereber

Bereber: estar irritado, triste

estar.quemado-corazón-su

Español: ser afectuoso, corazón caliente acogedor

la solidez o dureza se percibe como negativa y se atribuye a personas insensibles. Esta correlación, sin embargo, no se da en todas las lenguas. En mandinka, por ejemplo, la dureza se puede atribuir al jùsú con un valor positivo que se relaciona con la valentía. En cuanto a los valores relacionados con la temperatura atribuida al órgano (frío/caliente) para describir la actitud de una persona, también existen diferencias entre el español, el bereber y el mandinka. En mandinka y en bereber el frío se relaciona con estados valorados positivamente como la calma y la tranquilidad. En ambas lenguas, en cambio, el calor se relaciona con el enfado o la irritación, por tanto, con un valor negativo. En contraposición a estas 2 lenguas, los valores que se suelen atribuir al frío y al calor en español son los opuestos. Así, el frío en el corazón se asocia a la falta de pasión o de sensibilidad, y el calor, a la amabilidad y a la afectuosidad. Pero, a su vez, como vemos en la tabla 9, en espa12

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Bereber

iny-it wul-nns matar-a-élcorazón-su

hígado/corazón-caliente iyus/inwa wul-nns

ibdd-as wul pararse-sucorazón

corazón-frío jùsú kàndí

jùsú kúyáa corazón/hígado malo

cor fred

Caliente Mandinka: estar enojado

jùsú fárá

Bereber

id.d.uqqz-d wulnns explotar-corazónsu

Tener el Estar angustiado corazón roto

Tener el corazón malo

Estar preocupado

Se le ha parado el corazón

Está asustado

El corazón lo ha matado

Está intraquilo

El corazón le ha explotado

Está agotado

ñol el frío también puede tener connotaciones positivas aplicado a la cabeza, o el calor puede tenerlas negativas. En español, pues, el valor atribuido al frío o al calor puede depender de la parte del cuerpo a la que se asocia la sensación.

Diferencias interlingüísticas en la consulta: algunas consecuencias En este apartado queremos destacar algunos casos de construcciones del mandinka y del bereber que, sin serlo, podrían parecer equivalentes a las correspondientes españolas, de modo que una traducción literal podría provocar malentendidos en ciertas situaciones. En la tabla 10 hemos recogido algunos ejemplos en mandinka y en bereber. En la tercera columna reproducimos las traducciones literales que

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podrían llevar a malentendidos, y en la cuarta, la traducción no literal. Finalmente, consideramos que es interesante observar las relaciones y sobreposiciones de los significados de las palabras que designan el corazón, el estómago y el hígado en distintas lenguas, tanto en su valor anatómico como en el figurado. Además de lo que acabamos de exponer en relación con el español y otras lenguas lingüísticamente distantes y ligadas a culturas también muy diferentes, vale la pena señalar una diferencia entre lenguas más próximas como el español, el italiano y el catalán: mientras que en español se dice “¡Hay que tener estómago, para ver esto y no desmayarse!” y en italiano también se usa una expresión a partir de la palabra para estómago (Ci vuole un bello stomaco per vedere questo e non svenire!), en catalán se apelaría a la necesidad de tener hígado: S’ha de tenir molt de fetge, per veure això i no desmaiar-se! El equivalente a “tener hígado” en italiano (avere fegato) significa tener coraje, temeridad, ser audaz, y rodersi il fegato o il cuore (roerse el hígado o el corazón) equivale a estar atormentado por la rabia, el odio, el rencor. Podemos apreciar, pues, que la cercanía lingüística y cultural no implica necesariamente una visión de la realidad (una categorización) idéntica.

Conclusiones En las páginas precedentes hemos mostrado que hay diferencias en los valores que se atribuyen al corazón entre el español y otras lenguas como el bereber o el mandinka. En cuanto a los significados de corazón del español, hemos observado que puede hacer referencia al órgano del aparato circulatorio y a la zona del tórax. Este órgano es considerado el locus de las emociones o de algunos rasgos de carácter y, originariamente, también era considerado el locus del intelecto. Como corazón en español, en bereber ul también puede hacer referencia al órgano del aparato circulatorio, a la zona del tórax y se considera el locus de las emociones. Por último, en mandinka el jùsú puede referirse al corazón y también al hígado, a la zona del tórax y del epigastrio y a la sede de las emociones. Como hemos visto, no hay una correspondencia biunívoca entre el español y las otras lenguas, ya que en español o en bereber la palabra para corazón hace referencia a un solo órgano, y en mandinka, por el contrario, puede denominar más de un órgano de la cavidad torácica: el hígado y el corazón. La no correspondencia entre estas categorías puede provocar problemas a la hora de utilizar (y entender) la palabra corazón (y la palabra hígado) del español por parte de estas comunidades lingüísticas. Y esto puede pasar, sobre todo, a la hora de expresar algunos estados patológicos o emocionales a profesionales de la salud, porque los pacientes pueden conocer la palabra corazón o hígado del español y utilizarla

en su discurso, pero con un significado y unos valores distintos de los que tienen en español. En cuanto a la expresión de las emociones, hemos documentado, en un artículo de El Periódico de Cataluña (del 20 de julio de 2009), el caso de un malentendido entre un médico y un paciente de la India residente en Cataluña que había ido a la consulta del médico diciendo que le dolía mucho el corazón. En este caso, ignoramos la lengua del paciente, puesto que la noticia no la precisaba y en la India se hablan más de 200 lenguas11. Los médicos le sometieron a todo tipo de pruebas cardiológicas y los resultados fueron siempre negativos: su corazón, el órgano físico del aparato circulatorio, estaba en perfectas condiciones. El problema del paciente era psicológico: estaba triste, tenía una incipiente depresión. El paciente seguramente hizo una traducción literal de su lengua (con significado figurado); y el médico hizo una interpretación literal de la expresión. Como hemos visto comparando los datos del español con los del bereber y el mandinka, determinadas construcciones que incluyen órganos internos para la expresión de estados psicológicos no siempre se pueden traducir de forma literal de una lengua a otra, porque no tienen el mismo significado. Las cualidades que se atribuyen a la parte del cuerpo que se entiende como la sede de las emociones no siempre coinciden en todas las lenguas, pueden tener valores distintos. Estas expresiones solo toman sentido dentro de la lengua y de la cultura en la que se han desarrollado. Fuera de este contexto, pueden tener un significado impredecible a partir del significado literal12. ¿Con qué estado, emoción o sentimiento se podría relacionar una construcción formada a partir de la palabra correspondiente a doler o tener dolor y de un órgano como el corazón? Depende. En una consulta médica, por ejemplo, la expresión correspondiente en español, se interpretaría en sentido literal, es decir, como un dolor en el pecho. En mandinka, por el contrario, se relacionaría con un estado de enojo (jùsú dímíŋ hígado/corazón+doler). Si se hace una traducción literal de una lengua a la otra, seguramente habrá malentendidos y problemas de comprensión, porque los valores que se atribuyen en una lengua y en otra a expresiones parecidas pueden no ser los mismos. Es importante, pues, que los profesionales de la salud sean conscientes del tipo de problemas lingüísticos que pueden tener con pacientes extranjeros, aun cuando, aparentemente, puedan compartir, más o menos bien, una lengua.

Financiación Este trabajo está financiado por el proyecto “Lenguas en contacto e inmigración en Cataluña: adquisición de L2 y categorización semántica (FFI2012-31415)” del Ministerio de Educación y Competitividad del Gobierno de España.

Conflicto de intereses Las autoras declaran no tener conflicto de intereses. FMC. 2016;23(1):9-14

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Agradecimientos Agradecemos a los informantes entrevistados en las 3 lenguas (catalán, bereber y mandinka) su participación en este estudio. Bibliografía 1. Real Academia Española. Diccionario de la lengua española [Internet]; 2012 [Consultado 8 Ene 2015]. Disponible en: http://www.rae.es/recursos/diccionarios/drae 2. Taifi M. Étude sémantique comparative du terme coeur en arabe dialectal (qelb) et en berbère (ul). Études et documents berbères. 2012;14:153-62. 3. Serhoual M. Dictionnaire tarifit-français. Thèse de doctorat. Tetuán: 2002; Université Abdelmalek Essaâdi, Faculté des Lettres et des Sciences Humaines. 4. El-Adak M. Le figement lexical en rifain. Étude des locutions relatives au corps humain. Thèse de doctorat. París: 2006; Institut National des Langues et Civilisations Orientales (INALCO). 5. Múrcia C. (en curso de elaboración): Diccionari amazic-català/catalàamazic. msmun awal tamaziyt-takatalant/takatalant-tamaziyt.

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6. Crous B. Estudi interlingüístic de les construccions que expressen estats patològics en català i en mandinga. Tesis doctoral. Girona; Universitat de Girona 2009. 7. Creissels D. Lexique mandinka – français [Internet]. 2012 [Consultado 13 Abr 2014]. http://www.deniscreissels.fr/public/Creissels-lexique_ mandinka_2012.pdf 8. Gutiérrez-Pérez R. A Cross-Cultural Analysis of Heart Metaphors. Revista Alicantina de Estudios Ingleses. Alicante: 2008;21:25-56. 9. Sharifian F, Dirven R, Yu N, Niemeier S. (eds.). Culture, Body, and Language. Conceptualizations of Internal Body Organs across Cultures and Languages. Berlin: Mouton de Gruyter; 2008. 10. Yu N. From Body to Meaning in Culture. Amsterdam: John Benjamins; 2009. 11. Comrie B, Matthews S, Polinsky M. The Atlas of Languages. The Origin and Development of Languages Throughout the World. New York: Facts on File, Inc.; 1996. 12. Enfield NJ. Semantic analysis of body parts in emotion terminology. Avoiding the exoticisms of “obstinate monosemy” and “online extension”. Pragmatics & Cognition. 2002;10:85-106.