Presentación de un caso de reeducación psicomotriz. Caso diego

Presentación de un caso de reeducación psicomotriz. Caso diego

ORIGINALES PRESENTACIÓN DE UN CASO DE REEDUCACIÓN PSICOMOTRIZ. CASO DIEGO Por J. Guitart 1. - PRESENTACIÓN nació el 6 de enero de 1969. Tiene, pues,...

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ORIGINALES

PRESENTACIÓN DE UN CASO DE REEDUCACIÓN PSICOMOTRIZ. CASO DIEGO Por J. Guitart

1. - PRESENTACIÓN nació el 6 de enero de 1969. Tiene, pues, siete años cuando sus padres se presentan, el 12 de enero de 1976, en la consulta. Vienen por consejo de la escuela y aducen dificultades escolares y de expresión verbal. En esas fechas, el padre tiene 43 años y la madre 39. Ambos son comerciantes. Diego tiene una hermana, Alejandra, de dos años y tres meses.

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IEGO

Entrevista con los padres El embarazo y el parto se desarrollaron sin dificultades. El desarrollo psicomotor ha sido normal: aguantaba la cabeza erguida a los tres meses, comenzó a mantenerse sentado a los seis y a caminar al año. El control esfinteriano se produjo con retraso ya que «hasta el año pasado Diego mojaba la cama casi cada noche», como afirma su madre. No le gustan los deportes, es muy patoso jugando a la pelota y tiene miedo a montar en bicicleta y a la piscina, aunque sabe nadar. Diego es muy reservado, incluso con sus padres, y muy afectuoso. Le cuesta mucho separarse de su familia, como se demostró en junio de 1975, cuando fue a un campamento; la experiencia resultó muy negativa. Empezó a ir a una guardería a los tres años, pero con mucha dificultad: lloros, vómitos. Todavía chupa el pulgar. La relación con su hermana parece buena: juega bastante con ella. Está muy apegado a su madre y siente temor ante su padre. En el preescolar, Diego empezó a mostrar dificultades para los ejercicios manuales. Actualmente está en 2.º curso de E.G.B. y

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probablemente tendrá que repetir. El padre tiene mucho interés en que pase a 3.º Los padres traen un informe del psicólogo dc la escuela y una nota de la maestra. Informe psicológico En el informe psicológico, fechado en diciembre de 1975, se observan los siguientes resultados: - Su C.I. es de 103 (W.T.S.C.). En la realización de las pruebas se observó un bloqueo en la expresión verbal y en los dibujos. - Presentó un retraso en el vocabulario de más de un año y dificultades psicomotrices que aparecen en el Bender. - En las pruebas de personalidad manifestó un gran afecto por su madre y un rápido cansancio en las relaciones con los demás. Se aconsejaba una reeducación psicomotriz con el fin de trabajar las dificultades en este campo y obtener una mejor adaptación escolar. Nota de la maestra «Diego no sigue el ritmo de la clase. Es muy distraído y muy pasivo. Presenta importantes dificultades en lectura y escritura. Busca el contacto con los adultos o con niños de clases inferiores. En clase está triste y replegado en sí mismo.» Entrevista con el niño Diego entra con la cabeza hundida en los hombros. Es un niño más bien delgado y pálido. Sonríe poco. Sabe por qué viene a verme: «Porque no leo muy

bien y no tengo una letra bonita, y si sigo así no pasaré a 3.º» Le explico que al día siguiente haremos unas pruebas psicomotoras. Está de acuerdo y en el curso de la entrevista se le nota que pide ayuda. Balance psicomotor realizado el 13 de enero de 1976 En efecto, Diego presenta un retraso psicomotor y una pobreza de expresión verbal. En las pruebas motrices de Guilmain tiene un nivel de 5-6 años. No reconoce bien la derecha y la izquierda. El conocimiento de su esquema corporal es deficiente. La estructuración temporoespacial corresponde a 5 años. Su lateralidad es heterogénea. Ambidextro de manos aunque para las pruebas de escritura utiliza la derecha. Zurdo de pie en pruebas estáticas y diestro en dinámicas. Diestro de un ojo. Su capacidad de atención corresponde también a un niño de 5-6 años. En la realización de las pruebas se muestra muy inseguro: no cree posible lograr lo que le pido y está muy tenso. Conclusión El cuadro descrito muestra que la terapia individual por mediación corporal es la más adecuada para Diego. Decidimos, pues, iniciarla y llevarla adelante con una frecuencia de dos veces por semana. El alto grado de inhibición, inseguridad y desconfianza hacen que antes de tratar los puntos de repercusión escolar, me centre en crear un clima de relajamiento y confianza. Habré, pues, de adaptarme a su realidad para luego poder lograr que él se adapte a la realidad de las sesiones y del mundo exterior. Con este criterio inicio las sesiones en base a juegos, buscando los que más le interesen y le permitan desbloquear mínimamente su espontaneidad. A los juegos que acepta les incorporo elementos de tratamiento psicomotor: equilibrio, coordinación, ritmo, etc.

2. - EVOLUCIÓN Dividiré la evolución del tratamiento en tres periodos: - febrero a julio 76; - septiembre 76 a enero 77; - febrero a julio 77. Indicaré los momentos o cuestiones que me parecen más destacables, ya que hubo periodos muy interesantes y sin una selección de los elementos el estudio resultaría excesivamente largo. Periodo 1: febrero a julio 76 Febrero 76 Cuando estamos en la sala de reeducación se queda inmovilizado, no toma ninguna iniciativa y se muerde las uñas; esto lo hará durante mucho tiempo. En la primera sesión conocemos el material y Diego guarda la actitud descrita. Le cuesta mucho reproducir el toque de tambor que previamente yo realizo. Advierto que sonríe si golpeo fuerte pero es incapaz de hacer lo mismo. Ante un juego sencillo, consistente en lanzar un aro de goma, se bloquea. Durante todo este mes, Diego mantiene la misma actitud replegada. No puede mover su cuerpo y, si alguna vez lo hace, es con muy poca amplitud. Es incapaz de coger una pelota. Parece que su cuerpo le es extraño. Frente a cualquier petición se bloquea y queda inmóvil. Al cabo de diversas proposiciones de juego escoge un rompecabezas. Se queda de pie frente a las estanterías, con el rompecabezas delante de los ojos y sin poder hacer ningún gesto para cogerlo. Realiza una figura con gran lentitud y dificultad. Marzo 76 Durante este mes se aprecia en su rostro algo más de expresividad, parece menos angustiado y más contento de acudir a las sesiones, aunque mantiene su actitud inhibida y no habla. A fin de lograr una situación en la que Diego se sienta más seguro y así obtener el nivel necesario de comunicación, renuncio

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a hacerle preguntas, evito la solicitación verbal y le propongo juegos muy sencillos. Uno de los juegos es el de cogerse. Diego no sabe decidir quién ha de coger a quién. Cuando él ha de cogerme a mí apenas me toca. Las sesiones de este mes muestran las importantes dificultades que tiene para moverse y el total bloqueo de la expresión verbal. Parece que le gusta lanzarme pelotas de forma que yo no pueda cogerlas, lo que le hace reír mucho pero con una risa ahogada. Estas risas y los gritos van adquiriendo mucha importancia en el «vivido» de la reeducación. Descubre el «túnel de la risa» y pasa mucho tiempo dentro de él emitiendo unos sonidos cortos y agudos. Se llama así a un objeto de forma cilíndrica de unos dos metros de longitud que, tumbado en el suelo, permite a los niños pasar a gatas por su interior.

bases de la espontaneidad y el juego, la noción de espacio, ritmo y tiempo. En este trabajo se distrae bastante, le cuesta mucho y le crea una cierta ansiedad. En los juegos dinámicos trabajamos el equilibrio dinámico y la coordinación general. Es incapaz de realizar los ejercicios de relajación en posición acostado; sólo los puede hacer sentado y después de ejercicios dinámicos. Junio 76

Cita con los padres. La madre acude sola a la visita. Comenta que Diego viene muy a gusto pero que en el colegio continúa con las mismas dificultades.

Diego sonríe más y se le nota más alegre. Sus movimientos son más amplios. Durante este mes seguimos con los ejercicios dinámicos: pasar por debajo del banco y después por encima (bocabajo, de espaldas); saltar por encima de una cuerda que se mueva como una serpiente. Este ejercicio le gusta y le provoca gritos y risas muy explosivas. Empezamos a trabajar la orientación espacial: con un aro en el suelo, según distintas consignas ha de saltar con los dos pies juntos, con el derecho o el izquierdo, adelante o atrás, a la derecha o a la izquierda.

Abril 76

Julio 76

La tónica es parecida a la anterior. Se encierra a menudo en una sola actividad durante toda la sesión. Una de sus actividades consiste en golpear una pelota con una paleta de ping-pong. Lo hace con gran intensidad y se le oyen cada vez más risas y más ruidosas. Otra de las actividades que le gusta realizar consiste en saltar con los pies juntos de un aro a otro (están distribuidos en círculo por el suelo); cada vez salta con más rapidez sin cuidar la corrección de la coordinación motriz.

Diego dibuja en el suelo un conejo y una zanahoria. A partir de ahí, le propongo un juego, a modo de escondite, en el que uno de nosotros hace de conejo y el otro de zanahoria. Por primera vez se ríe con mucha fuerza durante el juego. Comenta que tiene más amigas en la clase y que el otro día le aceptaron para jugar a la pelota. Diego acepta dibujar un señor en el suelo. Le faltan las manos y hay una desproporción entre la cabeza y el cuerpo. Iniciamos la relajación en el colchón acompañándola con una música lenta. Lo acepta pero dura muy poco.

Comunicación telefónica con la maestra: no se observa un gran cambio. Mayo 7 6 En conjunto, a Diego le agradan las actividades dinámicas y no le atraen tanto los ejercicios de mesa: rompecabezas, dibujo, adhesivos. Las actividades dinámicas le permiten esas risas que son verdaderas descargas de tensión. Trabajamos, siempre sobre las

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Entrevista con la maestra: la maestra observa que Diego participa más en la clase y está menos pasivo e inhibido. Tras un fracaso o dificultad, se sigue bloqueando. Necesita mucho ser estimulado y duda si habrá de hacerle repetir el curso. La escritura ha mejorado y el profesor de natación ha observado una mejor coordinación en sus movimientos.

Periodo 2: septiembre 76 a enero 77 Septiembre 76 Se ve a Diego menos inhibido. Posee mayor movilidad corporal, se anima mucho en los juegos dinámicos y ahora ríe sin retenerse. La expresión oral todavía le resulta muy difícil. En la primera sesión hizo relajación sentado y al final acostado con los ojos abiertos. Cerrarlos le crea bastante inquietud. Jugamos a lanzar unas pelotas de papel dentro de una cesta. Esto facilita pasar a ponérnoslas encima de la cabeza y hacer equilibrio sobre un pie. Ríe mucho cuando cae la pelota. De este modo le iniciamos en una toma de conciencia del cuerpo a través de la búsqueda del equilibrio. Nos ponemos un aro de goma encima de la cabeza y andamos lentamente evitando que se caiga. Luego subimos y bajamos del banco o de una silla, nos ponemos de rodillas. nos sentamos, nos balanceamos de derecha a izquierda y de delante a atrás, procurando siempre que no se caiga el aro. Siguiendo con el aro en la cabeza ponemos una música de marcha. Uno se mueve según el ritmo de la música y el otro ha de imitarlo. Una última fase aporta un elemento nuevo a nuestra comunicación: propongo que nos balanceemos, fijos en el mismo sitio, siguiendo la música, luego dándonos las manos y después cogiéndonos por los hombros. Diego acepta este contacto corporal y se deja invadir por el ritmo. Parece estar contento y agradarle mucho este ejercicio. Octubre 76 Le pregunto, mientras jugamos, en qué trabaja su papá y me contesta que es comerciante. Esto me sugiere que juguemos a que él sea el vendedor y yo la compradora. Esta sesión fue importante ya que le permitió expresar sus afectos a través del lenguaje vendedor-comprador. Por primera vez Diego habla un poco,expresa verbalmente frases muy cortas: «¿Qué desea, señora?», «no hay, o, sí hay», «son cien pesetas». Conversación con la maestra. Es la misma maestra del curso pasado y ésta es una de las razones

por las que Diego pasó a tercer curso. Comenta que Diego está cambiando mucho de comportamiento: juega con los niños de su edad, se ríe mucho, presta más atención en las clases, realiza las tareas con menos lentitud, pero los resultados escolares son aún deficientes. Entrevista con la madre. Evidentemente están muy satisfechos de que Diego haya pasado de curso. La madre señala que Diego está menos pegado a ella, no mira tanto la TV, está más activo y se chupa menos el pulgar. Noviembre 76 A partir de este mes se produce una evolución constante de Diego sobre todo a nivel de comportamiento, aunque los juegos son todavía un componente importante de las sesiones. Tengo que seguir adaptándome mucho al momento sin poder llevar a cabo sesiones preparadas. Los juegos preferidos de Diego son: arrojarnos con fuerza la pelota tratando de alcanzarnos; juego del colchón, consistente en que poniéndose él encima del colchón, yo he de arrastrarlo; cogiéndonos de las manos, empujarnos con fuerza intentando hacer caer uno al otro. Diciembre 76 A veces acepta los ejercicios que le propongo aunque lo hace sin gran entusiasmo. De todos modos, no se bloquea como lo hacía antes. Aprovecho esos momentos para trabajar el esquema corporal, la organización perceptiva y la atención. Utilizo el espejo para algunos ejercicios sobre el esquema corporal. Diego se coloca frente al espejo y menciona las distintas partes del cuerpo que le toco incluyendo la noción derecha-izquierda; o se toca él mismo mencionando del mismo modo. Después de los ejercicios con el espejo, se tiende sobre el colchón con los ojos abiertos (alguna vez lo hace con los ojos cerrados) y levanta la parte del cuerpo que le menciono. En la fase actual Diego realiza mejor la relajación. Ésta consiste en levantar y dejar caer una mano, luego la otra, y del mismo modo los antebrazos, brazos, pierna y pie. Al controlarlo se le nota

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más relajado excepto a nivel de hombros y de nuca que siguen bastante tensos. Finalmente trabajamos el esquema corporal por medio del dibujo, la pintura y la plastilina. Algunos ejercicios de organización perceptiva se realizan a través de material psicopedagógico, rompecabezas, copia de una figura dibujada en una hoja cuadriculada, atendiendo al número de cuadros que recorre cada segmento del dibujo. En los ejercicios de atención he de introducir un componente dinámico a fin de que Diego los pueda seguir. Ejemplo: hago un gesto y lo menciono; si lo que hago corresponde ciertamente a lo que digo, él ha de imitarme (correspondencia de espejo). Las imitaciones de correspondencia de verdad se pueden introducir a partir de los ocho años. Es por ello que en este caso no lo hago. Otro ejemplo: hago corresponder a una voz-orden (hop, hep, hip) un movimiento determinado: saltar separando las piernas (hop), saltar con las piernas juntas (hep), o esto último más dar una palmada (hip). Enero 77 Continuamos los juegos de pelota, arrastre de colchón, escondites, pero Diego se adapta cada vez más a las sesiones que le propongo. Durante este mes se trabajan los elementos anteriormente mencionados y la noción de ritmo. Veamos, como ilustrativa, la última sesión de enero. — Diego anda por la sala siguiendo un cierto ritmo. Pasa, siempre manteniendo el ritmo, de andar a saltar con los dos pies juntos, con un solo pie, con el otro, corriendo. — Después hacemos la relajación sobre el colchón. — Diego da palmadas al ritmo del metrónomo y cuando éste se para ha de continuar con las palmadas manteniendo el ritmo. — Puesto el metrónomo a un ritmo normal, cada uno ha de dar una palmada alternativamente siguiendo los tiempos del metrónomo. — Puesto el metrónomo a un ritmo normal, ha de dar una palmada al primer tiempo, no hacerlo en

el segundo y tercero, y volver a palmear en el cuarto; así sucesivamente. Después de este ejercicio que ha exigido una atención bastante sostenida, hacemos un ejercicio derivativo como saltar a la cuerda o bailar al ritmo de una música tipo jazz. Luego, Diego ha de expresar con pintura lo que ha sentido con esa música. A veces lo expresa con sonidos y gritos. Terminamos la sesión con relajación acostado. El desbloqueo verbal se va intensificando. Balance psicomotor. A finales de enero se realiza otro balance. Se observa una gran mejoría en el área motriz que ya corresponde al nivel de 7 a 7 años y medio. Diego tiene 8 años. En las áreas de estructuración temporoespecial y organización perceptiva hace progresos que le sitúan al nivel de 6 años y medio a 7 años. La integración del esquema corporal está también mucho mejor. La orientación derecha-izquierda sobre sí mismo está bien integrada y corresponde al nivel de 7 años; cuando es sobre los demás continúa con bastantes dudas, lo cual es lógico ya que es una noción que se adquiere a los 8 años. El dibujo de la figura humana la presenta más proporcionada y sin faltarle las manos. Su lateralidad es actualmente homogénea: diestro de manos, ojos y pies. En su tensión neuromuscular se observa una ligera hipertonía. El comienzo de actuación sobre las áreas de estructuración temporoespacia1 y organización perceptiva se reflejan pronto en la aparición de mejoras escolares, sobre todo en lo que hace referencia a la lectura. El nivel de seguridad y confianza han permitido ir introduciendo mayor selección en los ejercicios y aplicación en su ejecución. Esta línea ha de continuar progresando. Entrevista con los padres. Los padres encuentran a Diego muy cambiado, incluso contestón. Está invitado a menudo a las casas de sus compañeros de colegio. Los resultados escolares son mejores. Diego logra seguir, aunque con estrechez, el ritmo de la clase. Entrevista con la maestra. Encuentra a Diego mucho mejor. Su escritura ha mejorado y la lectura es más rápida. A veces contesta oralmente a preguntas de la maestra. Ya no está tan pegado a los adultos.

Periodo 3: febrero a julio 77 Febrero 77

Diego sigue bastante bien el ritmo de la sesión. En las actividades de juego busc a aquéllos en los que se produce una proximidad física, o juegos en que pueda emitir sonidos. Le gusta el tobogán (con el banco apoyado en la espaldera). A veces le gusta que le empuje, otras veces se deja deslizar solo. Le atrae el juego de la casa: construye una casa con colchones, se pone dentro y emite con mucha fuerza sonidos o frases ininteligibles. Le gusta también el del eco de la montaña: se pone debajo de los colchones y cuando yo emito un sonido, él lo vuelve a repetir. Marzo 77 Seguimos trabajando el área motriz, esquema corporal, orientación derecha-izquierda, ritmo, con hincapié en la estructuración espacial y la organización perceptiva. A partir de este mes realizo un cambio importante de dirección terapéutica. Se puede conducir a Diego, progresivamente, hacia los ejercicios más adecuados a su necesidad. Las sesiones están constituidas, sobre todo, por ejercicios psicomotores y, a veces, de momentos de juego. La toma de conciencia corporal se acompaña de un verdadero desbloqueo de su lenguaje verbal. Habla de sí mismo, de sus actividades en casa, de las películas que ha visto en el cine. Se observa, también, un desbloqueo de los procesos intelectuales: puede elaborar sus juegos, entrever el plano de la casa. Teme menos quedarse solo. En su casa, Diego adquiere más autonomía y se atreve a replicar a sus padres. Abril 77 Descripción de una sesión en la que Diego participó con mucho entusiasmo: 1. Hago marchar el metrónomo a ritmos diferentes: normal, lento, rápido. Diego ha de seguir esas variaciones y pararse cuando deja de sonar para volver a andar cuando nuevamente se pone en marcha.

2. Ha de andar al ritmo normal del metrónomo pero golpeando más fuerte con el pie cada tres tiempos. Se le señala que si una vez el golpe lo hace con el pie izquierdo, la siguiente será con el derecho. 3. Hay una cuerda de saltar tendida con uno de los cabos fijado a la espaldera y el otro en la mano del reeducador. Éste hace girar la cuerda y Diego tiene que pasar por debajo o por encima sin tocarla. 4. Coordinación brazos-piernas. Efectuando un primer salto, poner las manos en los hombros. En el segundo, bajar los brazos. En el tercero, poner las manos en la nuca. 5. Ejercicio respiratorio. Realizar algunas profundas inspiraciones y espiraciones en posición de pie con las manos abiertas adosadas a cada lado del tórax en su parte inferior, a fin de que Diego tome conciencia de su capacidad torácica. 6. Relajación. Diego se acuesta en el colchón con los ojos cerrados y se queda inmóvil. Al controlarle se observa que está bastante relajado incluso a nivel de hombros y nuca. 7. Ejercicio de control motor y de ritmo. a) Andar cuatro tiempos de metrónomo. Luego pararse también cuatro tiempos. b) El mismo ejercicio anterior añadiendo unos sencillos movimientos de brazos en los cuatro tiempos de posición parada. c) Simultanear la marcha con los movimientos de brazos en los mismos cuatro tiempos y pararse otros cuatro tiempos. 8. Estructuración espacial. Con los ojos cerrados, dar la vuelta en torno a una silla situada a 3-4 metros tratando de no tocarla y volver al punto de partida. Hacemos corresponder a cada uno de cuatro objetos, una cifra. Así, por ejemplo, el 1 corresponde a la pizarra, el 2 al colchón, el 3 a la espaldera y el 4 a la ventana. Se le pide a Diego que haga el recorrido de un objeto a otro según la relación 2324. Calcular por medio de la observación cuántos pasos hay de un punto a otro; por ejemplo, de la puerta a la ventana, de la ventana a la pizarra. Luego comprobarlo. 9. Esta sesión terminó con un ejercicio de relajación. 51

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Diego lleva a cabo esta sesión sin gran dificultad excepto en el ejercicio del recorrido 2324. Entre ejercicios comentaba cosas sucedidas en el comedor del colegio y la invitación de que habia sido objeto para una fiesta de cumpleaños de uno de sus compañeros.

Se trabajó sobre todo la estructuración temporoespacial, la atención y el lenguaje. De los ejercicios de lenguaje, Diego apreciaba uno en el que leía un párrafo y luego la explicaba por medio de la pintura, del dibujo, o en una escenificación teatral conmigo. En este último caso Diego hablaba sin dificultad aunque las frases eran cortas y el vocabulario pobre. Comunicación con los padres y la maestra. En mayo tengo un cambio de impresiones con los padres y la maestra. Observan una gran evolución de comportamiento y de carácter. Diego sigue el ritmo de las clases y se sitúa a un nivel medio. Les comento, así como a Diego, que según los resultados del balance psicomotor que haré en julio podrá, quizá, concluir la terapia. Julio 77 Resultados del balance psicomotor. E n e l m o mento de realizarlo Diego tiene ocho años y seis meses. A nivel motor está a la altura de su edad. La estructuración temporoespacial y la adquisición del esquema corporal con orientación D-I corresponde a un nivel de ocho años. La motricidad facial presenta el mismo nivel de ocho años. En organización perceptiva los resultados del Bender ofrecen un nivel de 8 años y medio. Su lateralidad es homogénea y la tensión neuromuscular es de una ligera hipertonía. En la realización de estas pruebas, Diego se mostró alegre y comunicativo. Última entrevista con los padres. Tanto los padres como Diego estaban contentos de finalizar la terapia. La madre expresaba sentimientos de inseguridad: «Ahora, sin la terapia, ¿no puede, Diego, volver a retroceder?». Les comenté que no había por qué temer nada, que Diego actualmente no presen-

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taba las dificultades que tuvo en un principio y que podían consultarme cuando quisieran.

3. CONCLUSIÓN Al comienzo de la reeducación, Diego se presentó como un niño muy inhibido. Un estado de tensión psíquica y física le bloqueaba el lenguaje, el pensamiento y el cuerpo. Estaba hundido en su angustia. Como descarga a esta tensión emocional, Diego utilizaba las risas, los gritos, los sonidos fuertes. Se descargaba también por una necesidad de oposición (sobre todo en su familia). Hay que entender esta necesidad dc oposición como algo que se debate por obtener la diferenciación del Yo frente al mundo externo. Después Diego entró en otra etapa en la que se produjo el desbloqueo verbal y la aceptación a seguir el ritmo de clase que se le proponía. Diego necesitó revivir los estadios más precoces del desarrollo psicomotor, ejercer sus posibilidades motoras, tomar conciencia de su unidad corporal. vivir muchas situaciones de juego a través de las cuales podría establecer una relación de seguridad con el terapeuta, integrar progresivamente las experiencias vividas en un clima valorizante y gratificante. La terapia le ha dado los medios necesarios para satisfacer su necesidad natural de movimiento y de acción, desarrollar su espontaneidad, ejercer su creatividad, no sólo a través del cuerpo sino también por el lenguaje verbal, léxico y gráfico. En cuanto Diego se encontró más autónomo, pudo seguir un correcto aprendizaje escolar. Tres meses después de finalizada la terapia psicomotriz realicé una entrevista con la psicóloga. Las conclusiones dadas fueron las siguientes: - En el plano relacional y de comportamiento, Diego tiene la conducta de un niño de su edad, bien integrado en el colegio y en su casa. - En el plano psicomotor no hay problemas. - En el lenguaje se observa una neta mejoría. Todo el trabajo de la terapia psicomotriz ha permitido que Diego se readapte escolarmente y reencuentre la espontaneidad y la felicidad de vivir que habían sido reprimidas.