Suicidio: problemas clínicos y medicolegales

Suicidio: problemas clínicos y medicolegales

Rev Esp Med Legal. 2012;38(4):129---130 REVISTA ESPAÑOLA DE MEDICINA LEGAL www.elsevier.es/mlegal EDITORIAL Suicidio: problemas clínicos y medicol...

134KB Sizes 1 Downloads 60 Views

Rev Esp Med Legal. 2012;38(4):129---130

REVISTA ESPAÑOLA DE

MEDICINA LEGAL www.elsevier.es/mlegal

EDITORIAL

Suicidio: problemas clínicos y medicolegales Suicide: clinical and medico-legal issues Juan José López-Ibor Catedrático de Psiquiatría (emérito), Departamento de Psiquiatría, Facultad de Medicina, Universidad Complutense, Instituto de Investigación de la Salud (IdISSC), Hospital Clínico San Carlos, Madrid, Espa˜ na. Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM). Fundación Juan José López-Ibor (Presidente), Madrid, Espa˜ na

La investigación sobre las conductas suicidas tiene aún muchas lagunas, algunas de las cuales identifica y trata de resolver este número monográfico sobre el suicidio de la Revista Espa˜ nola de Medicina Legal, en que se tratan temas como la conducta suicida desde el punto de vista de la salud pública1 , el trastorno límite de la personalidad y las conductas autolíticas2 o la relación de los métodos suicidas con Internet3 . Específicamente, 3 artículos tratan de las conductas suicidas y su relación con la medicina legal y forense: la valoración del riesgo autolítico y sus requerimientos médico-legales4 , el desarrollo de un programa específico de prevención del suicidio desarrollado en la comarca barcelonesa de Osona5 y las aportaciones de la medicina forense a la investigación de la conducta suicida6 . La primera y fundamental cuestión es la de la valoración clínica del riesgo suicida y de la propia conducta suicida. El suicidio corta de través, por así decirlo, la organización asistencial. No es fácil crear «unidades de suicidio» ni fomentar la formación de «especialistas» en este campo. Por otra parte, la evaluación de ambos, riesgo y conducta, corre muchas veces a cargo de médicos residentes en los servicios de urgencias, no siempre bien preparados para afrontar un reto así. Un aspecto fundamental es el del sentido del suicidio. En este editorial me refiero reiteradamente a la conducta suicida y no al comportamiento suicida. ¿Significa esto que se trata de hechos desalmados, brutales y no humanos, cuyo sentido hay que buscarlo exclusivamente en desarreglos biológicos que superan la capacidad individual para ser fiel a su naturaleza humana? En la mayor parte de las culturas el

Correo electrónico: [email protected]

suicidio es considerado una aberración y la mayoría de las religiones consideran a los suicidas como personas que han decidido excluirse del mundo de los creyentes y por lo tanto deben ser privados de sus derechos, por ejemplo, de una sepultura digna. Esta actitud estigmatizadora ha comenzado recientemente a cambiar. El caso más paradigmático es el del teólogo Karl Rahner7,8 . Mark Fritz9 ha publicado una serie de vi˜ netas sobre hipotéticos casos del gran teólogo alemán. Entre ellas destaca la historia de un matrimonio con más de 50 a˜ nos de vida en común, ella gravemente enferma de Alzheimer y él de Parkinson, cada vez más imposibilitado para ocuparse de ella. En un momento determinado él escribe a sus hijos una carta refiriendo su consternación sobre cómo ambas enfermedades han privado de sentido a sus vidas. Inmediatamente él acaba con su mujer y luego con él mismo de sendos disparos mortales. En el sermón del funeral Rahner intenta abordar los hechos desde la mejor perspectiva posible, exponiendo cómo en su decisión el marido hizo un mal uso de la libertad que Dios le había dado, e hizo lo que creía ser una elección responsable y llena de cari˜ no. A continuación a˜ nade: «Nosotros hubiéramos deseado que hubiera ejercido su libertad de un modo opuesto a lo que hizo, pero honramos lo que creemos que fueron unas buenas intenciones». Más tarde, a˜ nade que los cristianos creen que Dios da a todos los hombres la esperanza de trascendencia y que la pareja de ancianos parecían haberla perdido y que los cristianos creen que Dios da final, da sentido a la vida, aunque en este caso el marido creyó haber encontrado por su cuenta este sentido. En el terreno de la salud pública la conducta suicida plantea grandes cuestiones, que están a flor de piel en estos tiempos de crisis1 . El desmantelamiento de la Unión Soviética, o mejor dicho, el modo como se hizo, tuvo

0377-4732/$ – see front matter © 2012 Asociación Nacional de Médicos Forenses. Publicado por Elsevier España, S.L. Todos los derechos reservados.

http://dx.doi.org/10.1016/j.reml.2012.11.001

130 consecuencias desastrosas sobre la salud de ciertos grupos de población, de tal manera que produjo descensos en la expectativa de vida en las nuevas repúblicas emergentes, variaciones que han oscilado con cambios políticos concretos y que han sido más acentuados en la Federación de Rusia. Los primeros gobiernos de Gorbachov y de Yeltsin trajeron consigo aumentos de la expectativa de vida mientras que el final de los mismos produjo el efecto contrario. Estas oscilaciones son la consecuencia de grandes estreses para amplios grupos de población, en concreto varones en la edad media de la vida, que provocan muertes prematuras por actos violentos, suicidio, enfermedades relacionadas con el consumo de alcohol y también otras como el infarto agudo de miocardio10 . No hay aún datos fidedignos sobre el impacto en la salud de la actual crisis, que no ha llevado a suicidios tan numerosos como la crisis de la década de 1920. Por supuesto que hay que tener en cuenta que las sociedades modernas, y en especial las europeas, cuentan hoy día con el colchón que les proporciona el estado de bienestar que suple necesidades que no tenían cubiertas los norteamericanos hace 90 a˜ nos. Sin embargo, las amenazas que pesan sobre la supervivencia del estado de bienestar y la propia cobertura del mismo podrían tener consecuencias negativas. Así creo que hay que interpretar los casos de suicidio en los desahucios que se han presentado en los últimos días11 . Las conductas suicidas asociadas a los trastornos límites de la personalidad plantean el problema de la voluntariedad, la finalidad y el del control del riesgo. Con demasiada frecuencia se confunden los actos suicidas que son consecuencia de la decidida voluntad de quitarse la vida, con gestos suicidas en los que subyace una petición de ayuda o una manipulación de terceras personas en individuos con un mal control de sus impulsos más o menos acentuado por el consumo de sustancias. El criterio del éxito o del fracaso no es suficiente y menos aún en medios forenses. Hace varios a˜ nos tuve que intervenir como testigo-perito en mi calidad de jefe de servicio en el caso de una mujer con una larga historia de problemas graves de comportamiento aumentados por un consumo habitual y severo de sustancias, que llevaba a˜ nos en tratamiento sin éxito. Su situación familiar era caótica porque su madre, con la que convivía a temporadas, mantenía una relación conflictiva con ella y era objeto de toda clase de chantajes, fundamentalmente para obtener dinero. El caso es que tras un gran escándalo en el que se agitó en casa de la madre, se puso violenta, rompió algún que otro mueble y fue traída a urgencias por la policía y el servicio de emergencias médicas. Allí se despejó en unas pocas horas y ante la falta de criterios para su ingreso en opinión de los médicos que se habían ocupado de ella se habló con la familia para proceder al alta, cosa a la que se opuso un familiar que solicitaba un ingreso involuntario. A las pocas horas del alta, tras solicitar dinero a familiares, fue a casa de su madre con esa misma intención. La paciente terminó por defenestrarse, en presencia de la madre, quedando muy mal herida. Fue trasladada de nuevo al hospital donde falleció a las pocas horas. Un familiar interpuso una querella penal por negligencia contra el médico de plantilla, los 2 residentes de guardia y el propio hospital. La defensa de los acusados se centró en el aspecto

J.J. López-Ibor civil y en la negociación de una posible indemnización sin llegar al fondo del asunto, evitando las consecuencias penales (condena) y profesionales (inhabilitación profesional). En el juicio se planteó reiteradamente la diferencia entre suicidio e intento de suicidio. Intenté aclarar que, desde el punto de vista legal, hay 4 formas posibles de morir: de muerte natural, de muerte accidental, de homicidio o de suicidio. La fallecida no tenía antecedentes de suicidio ni había expresado en sus últimas horas intenciones de llevarlo a cabo. De hecho, sus actos al ser dada de alta habían ido encaminados a conseguir dinero para consumir y no a procurarse medios para acabar con su vida. Descartado el suicidio y la muerte natural quedaban 2 posibilidades sobre las que el testigoperito no podía pronunciarse. Quiere esto decir que los actos suicidas con resultado mortal en sujetos con trastornos de la personalidad y estados análogos podrían ser considerados en algunos casos como muertes accidentales, ya que a veces falta la voluntariedad de los actos propiamente suicidas. Los comportamientos suicidas nos enfrentan a todos con consideraciones antropológicas, médicas y penales profundas, que en muchas ocasiones ponen a prueba a los médicos que han de hacerse cargo de personas con riesgo y comportamientos que, de una u otra manera, superan las reflexiones que como seres humanos podemos hacernos. Por estos motivos este número monográfico sobre el suicidio de la Revista Espa˜ nola de Medicina Legal debe ser bienvenido por la luz que arroja sobre una cuestión tan terrible.

Bibliografía 1. Suelves JM, Robert A. La conducta suicida: una mirada desde la salud pública. Rev Esp Med Legal. 2012;38:137---42. 2. Forti Sampietro L, Forti Buratti MA. Trastorno límite de la personalidad y conductas autolíticas. Rev Esp Med Legal. 2012;38:149---54. 3. Arroyo Fernández A, Bertomeu Ruiz A. Métodos suicidas e Internet. Rev Esp Med Legal. 2012;38:143---8. 4. Fernández García-Andrade R, Pera Bajo FJ, Fernández Rodríguez E. La valoración del riesgo autolítico y sus repercusiones médico-legales. Rev Esp Med Legal. 2012;38:155--60. no J, Arrufat Nebot FX, Carrera Goula R, Gay Pas5. Jiménez Nu˜ tor M. Participación de los Institutos de Medicina Legal en los programas de prevención de suicidio: la experiencia de Osona (Barcelona). Rev Esp Med Legal. 2012;38:131---6. 6. Guija JA, Giner L, Marín R, Blanco M, Parejo-Merino JA. Aportaciones de la medicina forense a la investigación de la conducta suicida. Rev Esp Med Legal. 2012;38:161---71. 7. Rahner Karl. Sentido teológico de la muerte. Barcelona: Ed. Herder; 1969. 8. Rahner Karl. Curso fundamental sobre la fe. Introducción al concepto de cristianismo. Barcelona: Ed. Herder; 1979. 9. Mark F. [Página en internet]. [actualizada 9 Nov 2012]. Disponible en: http://www.pastoralcouncils.com 10. Wasserman D, Vdmik A. Changes in life expectancy in Russia. Lancet. 2001;357:2058. 11. Se suicida una mujer de 53 a˜ nos cuando iban a desahuciarla en Barakaldo [Página en Internet]. [actualizada 9 Nov 2012]. Disponible en: http://www.europapress.es/ sociedad/sucesos-00649/noticia-suicida-mujer-53-anos-cuandoiban-desahuciarla-vivienda-barakaldo-20121109101330.html