Tratamiento antiangiogénico en fondo de distrofia de Sorsby sin mutación en gen de TIMP-3

Tratamiento antiangiogénico en fondo de distrofia de Sorsby sin mutación en gen de TIMP-3

ARCH SOC ESP OFTALMOL. 2013;88(6):240–243 ARCHIVOS DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE OFTALMOLOGÍA www.elsevier.es/oftalmologia Comunicación corta Tratamie...

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ARCH SOC ESP OFTALMOL. 2013;88(6):240–243

ARCHIVOS DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE OFTALMOLOGÍA www.elsevier.es/oftalmologia

Comunicación corta

Tratamiento antiangiogénico en fondo de distrofia de Sorsby sin mutación en gen de TIMP-3 S. Copete-Piqueras ∗ , C. Cava-Valenciano, I. Flores-Moreno, A. Moreno-Valladares y V. Bautista Ruescas ˜ Servicio de Oftalmología, Complejo Hospitalario Universitario de Albacete, Albacete, Espana

INFORMACIÓN DEL ARTÍCULO

R E S U M E N

Historia del artículo:

˜ Caso clínico: Varón de 32 anos, con metamorfopsias y visión borrosa bilateral de tres días

Recibido el 2 de marzo de 2011

de evolución. Mejor agudeza visual corregida de 20/32 en OD y 20/25 en OI. La funduscopia

Aceptado el 23 de diciembre de 2011

presenta lesiones amarillentas difusas sugerentes de distrofia de Sorsby y membranas neo-

On-line el 19 de julio de 2012

vasculares (MNV). Recibió tratamiento con ranibizumab intravítreo, mejorando la agudeza visual a 20/20 en ambos ojos y remitiendo las MNV. No se hallaron mutaciones conocidas

Palabras clave:

de TIMP-3.

Distrofia de Sorsby

Discusión: Las mutaciones conocidas en TIMP-3 pueden no estar extendidas a todos los

TIMP-3

pacientes con fondo de distrofia de Sorsby. El ranibizumab intravítreo debe considerarse

Tratamiento antiangiogénico

para el tratamiento de MNV secundaria a esta enfermedad.

Membrana neovascular

© 2011 Sociedad Española de Oftalmología. Publicado por Elsevier España, S.L. Todos los derechos reservados.

Tomografía de coherencia óptica Autofluorescencia

Antiangiogenic therapy in Sorsby’s fundus dystrophy without a mutation in the TIMP-3 gene A B S T R A C T

Keywords:

Case report: The case is presented of a 32-year-old man referring to metamorphopsia and

Sorsby’s fundus dystrophy

blurred vision in both eyes for 3 days. Best corrected visual acuity of 20/32 in the right eye

TIMP-3

and 20/25 in the left eye. Fundus examination revealed the presence of drusen-like depo-

Antiangiogenic therapy

sits, suggestive of Sorsby’s fundus dystrophy (SFD) and choroidal neovascularization (CNV)

Choroidal neovascularization

bilaterally. The patient received intravitreal ranibizumab. Visual acuity improved to 20/20

Optical coherence tomography

in both eyes at 6-months follow-up, and results of fundus examination showed complete

Auto-fluorescence

regression of neovascularization. No mutations were found in the TIMP-3 gene. Discussion: The known mutations in TIMP-3 may not be extended to all patients with SFD. The use of intravitreal ranibizumab may be considered as a therapeutic option in CNV secondary to SFD. © 2011 Sociedad Española de Oftalmología. Published by Elsevier España, S.L. All rights reserved.



Autor para correspondencia. Correo electrónico: [email protected] (S. Copete-Piqueras).

0365-6691/$ – see front matter © 2011 Sociedad Española de Oftalmología. Publicado por Elsevier España, S.L. Todos los derechos reservados.

http://dx.doi.org/10.1016/j.oftal.2011.12.005

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Introducción La enfermedad seudoinflamatoria de Sorsby, o distrofia macular seudoinflamatoria, es una enfermedad rara, transmitida de manera autosómica dominante. Descrita por primera vez en 1949 por Sorsby et al., destaca por la presencia bilateral de lesiones amarillentas (seudodrusas) en polo posterior y ecuador desde fases iniciales. Suele comenzar entre la cuarta y la quinta década como nictalopía o, de manera más frecuente, como pérdida de agudeza visual central bilateral secundaria al desarrollo de membranas neovasculares (MNV) agresivas, que originan edema, hemorragias y exudados en área macular. Puede provocar pérdida de agudeza visual severa debido al desarrollo de cicatrices disciformes, como consecuencia de las MNV, o formación de áreas de atrofia retiniana en pacientes de mayor edad. La distrofia de fondo de ojo de Sorsby se ha asociado a mutaciones en los genes que codifican TIMP-3 (inhibidora natural tisular de metaloproteasas tipo 3), cuya función principal se realiza en la membrana de Bruch. Esta situación provoca su depósito sobre la misma, originando las manchas características de la enfermedad y alterando la proteolisis, aumentado el riesgo de formación de MNV y zonas de atrofia.

Figura 1 – Aspecto del polo posterior derecho el primer día de la exploración, donde se aprecian lesiones amarillentas y 2 MNV que originan exudación, hemorragia y edema. La OCT confirma la presencia de líquido subretiniano y un aspecto foveolar conservado parcialmente.

Caso clínico ˜ Varón de 32 anos que refiere metamorfopsias y disminución subjetiva de agudeza visual en ambos ojos (AO) de tres días de evolución. Niega antecedentes personales de interés y hábitos tóxicos, desconociendo sus antecedentes familiares, ya que fue adoptado por su familia actual a los 6 meses de edad. Presenta mejor agudeza visual corregida (MAVC) de 0,6 en OD y 0,8 en OI. Sin alteraciones en la motilidad ocular intrínseca. No se hallan alteraciones en la biomicroscopia, descartando la presencia de signos inflamatorios en el polo anterior. PIO dentro de límites normales. En la funduscopia destaca la presencia de depósitos amarillentos difusos (seudodrusas) en región macular (figs. 1 y 2) y, sobre todo, en media periferia (fig. 3). Existen dos lesiones, en cada ojo, que impresionan de MNV subretinianas maculares ˜ en AO, acompanadas de edema, hemorragia y exudado. La OCT confirma la presencia de líquido subretiniano (LSR) alrededor de las lesiones sugerentes de MNV, conservando parcialmente el perfil foveal. La angiografía (fig. 4) muestra exudación progresiva en las MNV desde tiempos iniciales, oculta parcialmente por el ˜ de efecto venefecto pantalla de la hemorragia y acompanada tana en seudodrusas. La autofluorescencia no muestra zonas de atrofia, pero los depósitos amarillentos difuss presentan hiperfluorescencia respecto al resto de la retina. Tras descartar patología infecciosa, se realiza tratamiento bilateral con una sola inyección de ranibizumab intravítreo. El estudio genético descarta mutaciones conocidas en exón 5 del gen 22.12.3, encargado de la codificación de TIMP-3. Al mes del tratamiento el paciente no refiere metamorfopsias, mejorando su MAVC hasta alcanzar 0,9 en AO,

Figura 2 – Retinografía de OI, en un estadio menos evolucionado y con mayor número de lesiones amarillentas; además aparecen dos lesiones que impresionaban de MNV y que tuvieron que ser confirmadas mediante angiografía. La OCT muestra presencia de líquido subretiniano, pero de menor cuantía que en OD.

disminuyendo la presencia de LSR en OCT, por lo que se decide no volver a tratar al paciente, realizando seguimiento mensual. A los 3 meses existe resolución completa de LSR (fig. 5). Tras 6 meses de seguimiento el paciente niega sintomatología visual, mostrando una MAVC de la unidad en AO. No han

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Figura 3 – Detalle de la periferia media del OI con presencia de numerosos depósitos amarillentos, de mayor densidad y concentración que los del polo posterior.

aparecido nuevas lesiones ni áreas de atrofia (fig. 6), presentando OCT sin LSR ni imagen que evidencie MNV.

Discusión Se han descrito diversas mutaciones en genes que codifican TIPM-3 asociados a enfermedad de Sorsby, sin embargo se conoce la existencia de las mismas características en fondo de ojo en pacientes que no las portan1 . Dicho fenómeno podría explicarse por la existencia de mutaciones desconocidas en genes reguladores de la formación de TIMP-3 o por la existencia de otra enfermedad con el mismo fenotipo. Hay que destacar la imposibilidad de conocer los antecedentes familiares de nuestro paciente. El diagnóstico diferencial de la distrofia de fondo de ojo de Sorsby se debe realizar con enfermedades capaces de producir depósitos pigmentarios similares en el fondo de ojo, como la distrofia coroidea areolar central y viteliforme; aquellas causantes de MNV, como la DMAE y drusas familiares; situaciones que provocan atrofia retiniana y diversos procesos infecciosos o inflamatorios.

Figura 5 – Aspecto a los 3 meses del tratamiento, con resolución completa de hemorragias, exudados y del líquido subretiniano, dejando zona hiperpigmentada en la antigua zona de lesión. En la OCT se aprecia una gran mejoría ya que se ha reabsorbido todo el líquido subretiniano. Persisten las seudodrusas en el fondo de ojo.

Para el diagnóstico es necesaria la realización de angiografía, donde las manchas amarillentas muestran efecto ventana, y permite descartar la presencia de MNV. Además la autofluorescencia será de utilidad para seguir la evolución de lesiones atróficas. Con su desarrollo, la OCT se ha convertido en una prueba fundamental para el seguimiento2 , pudiendo realizar angiografía cuando existan alteraciones sugerentes de MNV. La aparición de MNV conlleva mal pronóstico visual, especialmente si aparecen en área macular, debido a su agresividad y alta tasa de recurrencia. Para su tratamiento se han descrito diversas técnicas, destacando el láser argón y la terapia fotodinámica3 , que no obtienen buenos resultados visuales y muestran alta tasa de recidiva4 . El desarrollo de antiangiogénicos establece un marco prometedor para controlar los

Figura 4 – Angiografía de OD en tiempos precoces (izquierda) y tardíos (derecha). Se puede apreciar exudación progresiva en las zonas que impresionan de MNV. Además existe hiperfluorescencia de las lesiones amarillentas de fondo de ojo por efecto ventana.

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Conflicto de intereses Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

bibliograf í a

Figura 6 – Aspecto de autofluorescencia de OI, donde aparecen lesiones hiperfluorescentes correspondientes a los depósitos difusos y a las cicatrices de las MNV. No se aprecian placas atróficas. síntomas de la enfermedad ya que se han observado buenos resultados incluso con el tratamiento sistémico3,5 , aunque en MNV secundaria a fondo de distrofia de Sorsby es preferible su inyección intravítrea.

1. Assink JJ, de Backer E, ten Brink JB, Kohno T, de Jong PT, Bergen AA, et al. Sorsby fundus dystrophy without a mutation in the TIMP-3 gene. Br J Ophthalmol. 2000;84:682–6. 2. Peters AL, Young MJ, Miller JK. Optical coherence tomography for assessing disease progression in sorsby fundus dystrophy. Retina. 2006;26:1082–4. 3. Sivaprasad S, Webster AR, Egan CA, Bird AC, Tufail A. Clinical course and treatment outcomes of Sorsby fundus dystrophy. Am J Ophthalmol. 2008;146:228–34. 4. Holz FG, Haimovici R, Wagner DG, Bird AC. Recurrent choroidal neovascularization after laser photocoagulation in Sorsby’s fundus dystrophy. Retina. 1994;14:329–34. 5. Prager F, Michels S, Geitzenauer W, Schmidt-Erfurth U. Choroidal neovascularization secondary to Sorsby fundus dystrophy treated with systemic bevacizumab (Avastin). Acta Ophthalmol Scand. 2007;85:904–6.